No se vayan a reír, pero mientras que el Banco Mundial decidió suspender a Odebrecht por tres años, en nuestro país – específicamente en la CDMX – la constructora brasileña verá que le puede sacar (¿más?) a Pemex, luego que un juzgado le admitiera una demanda contra la paraestatal.

De acuerdo con La Jornada, la demanda que interpuso la empresa acusada de sobornar a altos funcionarios de diferentes países para agenciarse licitaciones, tiene que ver con trabajos que -según- realizó para Pemex, los cuales no habrían sido pagados. Por esas chambas, además de la rescisión de un contrato de 2017 para obras de la refinería de Miguel Hidalgo de Tula, Odebrecht exige el pago de mil 878 millones de pesos. Nada más.

Director de Pemex dice que la empresa siempre ha sido transparente en caso Odebrecht

El fallo a favor de la constructora brasileña por parte del Juzgado Segundo en Materia Civil con sede en la CDMX se da luego que el Segundo Tribunal Unitario en Materia Civil determinara que el asunto sí es del ámbito mercantil… así que Pemex tiene una bronca más y habrá de responder por las obras no pagadas correspondientes a un contrato de ingeniería, procura y construcción, el cual data de noviembre de 2015… eso y la rescisión del mencionado contrato de 2017.

 

Y bueno, mientras que en México Odebrecht verá si puede sangrar a Pemex (con todo y que la Auditoria Superior de la Federación detectó que en 2017 Pemex realizó pagos excedentes a la empresa brasileña), el Banco Internacional le puso un “estate quieto” a la constructora por tres años. Es decir, queda inhabilitada debido a sus prácticas fraudulentas y colusorias.

Con lo anterior, Odebrecht queda no podrá hacer el intento de participar en proyectos financiados por el Banco Mundial… medida con la cual la empresa ni respingó, ya que forma parte de un acuerdo de resolución, es decir, la constructora reconoce sus transas y acepta responsabilidad en las prácticas sancionables… todo con tal de que en el plazo establecido les sea levantada la inhabilitación.

Esta sanción tiene como raíz el “Proyecto de Adecuación Hidráulica y Recuperación Ambiental del Río Bogotá”, diseñado por el gobierno de Colombia. Para participar en él Odebrecht hizo lo que mejor sabe: pagó comisiones a funcionarios para salir bien parado en procesos de precalificación y licitación y, así, obtuvo información confidencial.