Por Olympia Ramírez Olivárez

Paola Andrea Gaviria Silguero, mejor conocida como Powerpaola, es una historietista colombo-ecuatoriana cuyos peculiares trazos han sido publicados en diferentes partes del mundo como México, Colombia, España, Francia y Chile, por mencionar algunos. Desde pequeña comenzó su pasión por el dibujo y poco a poco forjó una impresionante carrera que impulsa y motiva a las mujeres a no callar su voz. Su principal fuente de inspiración es su propia vida, por lo que los lectores y lectoras pueden identificarse con varias de sus experiencias.

Recientemente su novela ilustrada autobiográfica Virus Tropical fue adaptada a la pantalla grande, dirigida por Santiago Caecedo. Tuve la oportunidad de conversar con esta gran ilustradora y para platicar acerca de su estilo y técnica artística, el empoderamiento femenino en su obra y el éxito de Virus Tropical.

Imagen tomada de http://powerpaola.blogspot.com/

ORO: Los cómics, las historietas y las novelas gráficas están normalmente asociadas a un mundo de fantasía, ciencia ficción, superhéroes; tú sueles salir de esa tendencia general. ¿Por qué, una vez dentro del mundo de la ilustración, decidiste salir de estos temas?

PP: A mí también me parecía que la historieta siempre era superhéroes y cosas así. En la niñez leía mucho eso, pero en la adolescencia como que le perdí el gusto por lo mismo. Cuando empecé a leer a otras mujeres, otras historietistas como Aline Kominsky, que tenía una revista sólo de chicas que sacaba cada semana de la biblioteca, yo no podía creerlo, yo nunca había leído algo así; nunca había visto que una mujer contara sus experiencias sexuales o con las drogas o con la vida misma. Apenas empecé a leer eso y yo dije: “Yo quiero hacer lo mismo, me muero de ganas”. Fue gracias a ellas, me abrieron un camino y así empecé a hacer historietas.

 

Muchos han descrito tus ilustraciones como crudas, sinceras, directas. ¿Cómo fue que adquiriste esa técnica, ese estilo? ¿Fue algo que siempre quisiste así o fue un proceso gradual?

Yo creo que fue un proceso gradual. Como que uno se va acercando a lo que quiere y a lo que desea. A mí siempre me gustó el dibujo y las historias crudas y me encantaban los dibujos que no eran tan virtuosos, que tuvieran algo en particular, que tuvieran personalidad. En el mundo del arte me gustaba el expresionismo abstracto, me gustaba Beckmann, Otto Dix y cosas crudas, viscerales, entonces yo creo que uno se va acercando a esas cosas que le llaman la atención. Nunca me interesó el virtuosismo ni dibujar perfectamente la perspectiva, más bien me interesaba que tuviera lenguaje.

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Esta técnica y estilo es muy notable en Virus Tropical. Se tiene una preconcepción general de las autobiografías: que son catarsis, un proceso de depuración del alma. ¿Con qué fin decidiste realizar esta autobiografía? ¿Pensaste sacarla a la luz  alguna vez o fue casualidad su publicación?

Fue una discusión que siempre tuve en la universidad porque los mismos profesores me decían que lo autobiográfico no le interesaba a nadie. Yo siempre lo cuestioné, es algo rebelde que llevo dentro, porque las cosas pasan a través de uno y siempre las ve con sus ojos. ¿Cómo uno puede hablar de cosas que no ha experimentado? Sería muy difícil hablar de ellas. Investigué sobre artistas que me gustaban, sobre todo mujeres, y que usaban su autobiografía comenzando con Frida Kahlo, Marina Abramovic, Tracey Emin, Louise Bourgeois; usan su propia vida. A mí eso es lo que me llama. Me empecé a justificar con todas estas mujeres artistas y decía: “¡Miren lo que están haciendo!”. Estas mujeres están hablando de algo que no sólo es su autobiografía, es algo que nos compete a todos, a todes y a todas. Sí, a todes (ríe). La verdad es ésa. Cuando dejé, un poco, el mundo del arte yo sabía que quería hacer autobiografía; todo mi trabajo siempre ha sido autobiográfico, desde la pintura. Nunca he podido hacer otra cosa. Por más que me salga un poco, siempre hay un poco de autoficción. Me parece que todo trabajo siempre termina siendo autobiográfico, así uno haga ficción. ¿De dónde sacas ese material? De tu propia vida, de tus propias experiencias, de cosas que has escuchado, de cosas que has leído, que te han atravesado. Entonces, es imposible que no esté ligado a tu propia vida.

 

En ese sentido, en Virus Tropical retratas muchos tipos de mujeres, muchas personalidades. Muestras cierto tipo de sororidad, a pesar de que antes no existía el término como tal. ¿En qué momento decidiste retratar esa sororidad, ese empoderamiento femenino, la libertad de expresión sexual? Antes no era común que esas cosas se dijeran.

La verdad es que no me lo planteé desde ese lugar. Yo quería contar mi vida. Nunca me ha llamado la atención este lugar común de cómo deben ser las mujeres, cómo nos lo muestra la televisión o las revistas. Yo nunca me he sentido identificada con esas mujeres. Las mujeres que me han rodeado son muy distintas, muy variadas, tienen una personalidad muy particular cada una. Yo no puedo decir que todas las mujeres son iguales o que las amigas son malas. Yo nunca he vivido de esa manera, yo siempre me he sentido acompañada, valorada por mujeres, escuchada por mujeres. Así que cuento las experiencias de mi vida y nunca me planteé hablar de la sororidad o del deseo que siento como mujer. Lo conté sin pensar en eso y ahora, con el tiempo, todo eso empieza a salir, pero cuando yo lo estaba haciendo no me lo planteé desde ese lugar.

 

¿Alguna vez imaginaste que Virus Tropical llegaría a la pantalla grande?

No, jamás. O sea, había un deseo, un sueño, claro que sí. No me imaginé que sucediera y menos de la manera que sucedió: fue todo con amigos, terminó siendo hasta el proceso muy autobiográfico porque Adriana García Galán hizo la música, que es mi mejor amiga…

Que, por cierto, ya está en Spotify.

¡Sí! Exacto. También, mi exesposo hizo el guión. Al final, todo termina siendo un poco como la réplica de la historia de Virus Tropical que es la familia, el núcleo familiar; en la vida real es esta familia que uno va escogiendo que son los amigos.

¿Cuáles fueron las diferencias que encontraste al momento de hacer las ilustraciones para la película? Hubo varios elementos que cambiaste de los dibujos de la novela, ¿cómo filtraste lo que se conservaba y lo que se iba a cambiar o eliminaría?

Pues Virus Tropical lo hice en el 2007, 2008, más o menos. Yo tenía entonces un estilo de dibujo particular. Pasó mucho tiempo y no podía dibujar de la misma manera. A la vez, quería disfrutar el proceso de hacer la película; sabía que iban a ser muchos dibujos, entonces me planteé dibujar con diferentes materiales, experimentar y aceptarlos tal como eran. Había cosas que tal vez no me gustaran. Obviamente deseché algunas cosas, pero no me podía dar el lujo de desechar muchas sabiendo que tenía que dibujar tantas cosas. Lo dejaba ser. Ahora veo la película y veo muchos dibujos que me hubiera gustado cambiar, pero me hubiera demorado mucho más tiempo en hacerla.

 

Ya para finalizar, una duda existencial: ¿Por qué los dibujos monocromáticos, en la mayoría de los casos? ¿Es acaso, como algunos directores de cine hacen, para que el lector se concentre más en lo que se está transmitiendo o es cuestión de estilo?

En mis trabajos yo uso diferentes materiales, no siempre es todo de un solo color. Pero siento que es por facilidad, porque al usar varios colores uno se demoraría demasiado tiempo en una novela gráfica y, además, es más difícil que te publiquen si tiene color a si es en blanco y negro. Para mí era por economía, de tiempo, de que quería ser publicada y de material también. De hecho, en la película, Santiago [el director] me dijo desde el principio si me gustaría que fuera con colores y le respondí que no sabía, que no me atrevía porque es mucho trabajo, había que experimentar más.  Me dijo también que para él era mejor porque los renders van más rápido, también para economizar tiempo y dinero. Es básicamente por eso.

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