Este miércoles, curiosamente 12 de diciembre, un día de celebración religiosa en México, llegaron noticias que conmocionaron a la Iglesia Católica desde las cúpulas más altas en el Vaticano. Dos Cardenales, que forman parte del círculo más cercano de asesores del Papa Francisco, fueron apartados de sus posiciones por severas acusaciones de abuso sexual y pederestia.  

El primero es George Pell, un Cardenal de Australia —considerado por muchos como el número 3 en la organización religiosa— que es acusado, por un tribunal en Melbourne, de abusar sexualmente de dos monaguillos en los años noventa.

Pell era nada más y nada menos que el Ministro de Economía en el Vaticano. 

El otro Cardenal al que le tuvieron que enseñar la salida de la Basílica de San Pedro es latinoamericano. Francisco Javier Errázuriz de Chile es acusado públicamente de encubrir sacerdotes de su arquidiócesis que cometieron abusos sexuales al no investigar los casos y desacreditar cualquier intento de denuncia por las víctimas.

Errázuriz no tenía un puesto tan picudo como Pell, pero ambos formaban parte del C-9, un grupo de nueve Cardenales que se reúnen regularmente con el Papa como si fueran consejeros.

De acuerdo a Reutersotro Cardenal —Laurent Monsengwo Pasinya de la República Democrática del Congo— también abandonó el grupo de sacerdotes cercanos al Papa Francisco pero, hasta ahora, las razones no tienen nada que ver con acusaciones de pederastia, pedofilia o abuso sexual.