Con miras a convertirse en guión de película o, de menos, en capítulo de La Ley y el Orden, la siguiente historia puede ponerle algo de adrenalina a su día. Sólo imagínense estar a minutos de ser pasados por la inyección letal, tras ser acusados de un asesinato… de pronto, justo cuando están a nada caminar por el pasillo de la muerte, llega barriéndose un fulano con la prueba de ADN que demuestra su inocencia. Bueno, quizás todo ocurrió con llamadas burocráticas, pero el resultado fue el mismo. Al final, el buen Marcellus Williams, un sujeto acusado de acuchillar 400 veces a una mujer, salvó la vida.

De acuerdo con Univisión, el propio gobernador de Missouri, Eric Greitens, fue el encargado de otorgar la inesperada suspensión, quien durante dos décadas se la pasó como Pepe El Toro, gritando “¡Yo no la maté!”… pero en la época en la que se realizó su juicio, pues nomás no existía la tecnología disponible para definir a quién correspondía el ADN regado en el arma homicida. Por suerte, llegó el siglo XXI… “La evidencia de ADN en este caso presenta un elemento realmente convincente, bajo toda la definición del término, de que Marcellus Williams es inocente del crimen”, señaló el abogado del todavía preso.

Greitens justificó la suspensión de la ejecución, señalando que ésta sólo puede aplicarse cuando se tiene total seguridad del fallo de culpabilidad… cosa que no ocurrió con la presentación de la prueba ADN. Así, en próximas fechas se indicará quién integrará la comisión que se encargará de investigar de nueva cuenta el caso, el cual – para la fiscalía del Estado – estaba más planchado que nada: se habían encontrado en el auto del condenado objetos personales de la víctima y se contaba con el testimonio de Williams, en el que confesaba su crimen.

“No hay nada en la escena del crimen, nada del cuerpo o nada del arma que comprometa a Marcellus Williams”, señaló Greg Hampikian, uno de los expertos que realizó las pruebas de ADN… y a las pruebas se remite. Se ofreció para comparecer y demostrar que sabe de lo que habla.

Marcellus Williams, de 48 años, fue condenado a muerte por el asesinato de la reportera Lisha Gayle, hecho que habría ocurrido durante un robo en un barrio de University City, en 1998. Además de las pruebas, la acusación fue sostenida por los testimonios de una exnovia de Marcellus y su excompañero de celda… pero tiempo después se supo que cada uno recibió 10 mil dólares por parte de la familia de la víctima.