Ser presidente de la república no fue para nada un trabajo fácil para Enrique Peña Nieto, lo sabemos. Sin embargo parece que como cualquier ser humano, el buen Quique intentó encontrar la paz y la tranquilidad (por ratos) en el alcohol, pues de acuerdo a datos obtenidos por El Universal, Peña Nieto y su comitiva bebieron 746 botellas de alcohol. ¡Ahí nomás’ quedó!

El diario mexicano dio a conocer que entre 2012 y 2015, Peña Nieto y sus acompañantes bebieron 746 botellas a bordo del avión presidencial Boeing 757-225 ‘Presidente Juárez’. Estamos hablando de que en total, el expresidente y sus compas consumieron 522 litros de alcohol, lo cual implicó un gasto de 271 mil 14 pesos, que obvio fueron cargados al erario.

El Universal detalla que el 6 de diciembre de 2012, apenas unos días después de haber tomado posesión del cargo de presidente, Peña viajó de la Ciudad de México a Monterrey para anunciar el inicio de las obras del Metro. Aunque su trayecto fue de una hora, eso no fue impedimento para que el exmandatario y aproximadamente 60 de sus acompañantes se tomaran seis botellas de vino tinto Monte Xanic, tres de Maestro Tequilero Reposado, una de whisky Chivas Regal 12 años, y una de licor Baileys.

Foto: EPN (Instagram)

Conforme aumentaban sus viajes, Quique y su séquito también elevaban su consumo de alcohol. Tan solo en esos tres años en los que Peña realizó 41 viajes nacionales, Presidencia gastó 51 mil 962 pesos en 148 botellas de “chupe” . Para que se den una idea, en uno de ellos Peña Nieto se fue a Acapulco, y durante el trayecto de menos de media hora, el expresidente y sus acompañantes consumieron 35 botellas, que significaron un costo de 9 mil 730 pesotes.

Ya ni hablar de cuando el expresi viajaba a otros países. En sólo 15 viajes a Chile, Costa Rica, Venezuela, Italia, China, Perú, HaitÍ, Indonesia, Japón, Panamá, Guayana Francesa, Estados Unidos, y Turquía, los gastos por alcohol alcanzaron los 219 mil 52 pesos, pues en total se adquirieron 598 botellas, aunque no se sabe con certeza los detalles del consumo en sus trayectos de ida y vuelta.

 

Chale, y uno acá organizando “la vaquita” para comprar una botella mientras Peña BB se daba el lujo de hasta invitarle la peda a sus compas. Hasta en eso no esperábamos nada de él y logró decepcionarnos.