Sin duda uno de los escenarios que más llamaron la atención por su diversidad musical y las grandes letras rojas que formaban su nombre a un costado del mismo, fue el Bizco Club Stage.

Little Ethiopia fue la banda encargada de comenzar con la actividad en “el Bizco” y en el festival en general, esta agrupación que tomó su nombre de una zona de la ciudad de Los Ángeles, se encargó de calentar el escenario con una mezcla de ritmos bailables y bastante psicodélicos. La vibra a esa hora de la mañana era increíble debido a que la gente llegaba bailando y dispuesta a escuchar las propuestas mañaneras. Fueron Black Fo y El Cuarto las bandas que pusieron a la gente a saltar con guitarrazos precisos que combinaron perfectamente con la calurosa mitad de día.

Javiera Mena fue el primer acto grande de el Bizco Club, la chilena salió puntual junto con sus músicos a poner a bailar a la gente que ya la esperaba. Con su peculiar electro-pop (y una voz un tanto amateur), Mena logró ambientar a los asistentes, aún con una que otra falla de audio. “Sol de invierno” y “Yo no te pido la luna” fueron las canciones más coreadas del set de una acalorada Javiera Mena que se arrepentía de haberse vestido totalmente de negro.

En punto de las 13:45 de la tarde, Nathan Williams y Wavves se encargaron de trasladarnos a Los Ángeles con su caracterítico noise rock. La gente esperaba con ansias el set de la banda californiana que incluyó canciones como “King of the Beach” y  “Post Acid”. Lo único que faltó en esta presentación fue una buena cerveza, ya que los vendedores se rehusaban a vender esta divina bebida con la famosa frase: “hasta las tres de la tarde jóven”, misma que también causó desconcierto (y en algunos enojo) el año pasado.

Eran las 16:30 de la tarde y en el Bizco Club Stage ya se encontraban montados varios juegos de percusiones, una marimba y las trompetas de los músicos de These New Puritans. El show de esta banda inglesa, que dicho de paso era de las más esperadas, no logró impresionar a la mayoría de los asistentes, debido en parte al pésimo audio de su presentación y a que la mayoría de la gente ahí presente se encontraba esperando a M83.

Anthony Gonzalez y M83 subieron al escenario acompañados de una enorme ovación, los músicos se disculparon por la apenas aceptable calidad del sonido y le pidieron al público un poco de condesendencia. Dicho factor pareció no importarle a los asitentes a la presentación, puesto que la fiesta no paró desde que la banda tocó los primeros acordes de “Intro”, hasta que bajaron del escenario sorprendidos por lo que el público mexicano les había regalado en su primera visita a nuestro país.

Por otra parte, una de las más grandes sorpresas del festival fue la presentación de Toy Selectah y 3Ball MTY, el primero decidió tocar sólo un par de canciones (una acompañado por Rey Pila) y darle paso a los jóvenes integrantes del colectivo regio. Este show fue lo que nosotros consideramos, la presentación del tribal como género a las masas; entre cerveza y gritos, la gente no dejaba de bailar e impresionada comentaba lo pegajosas que eran las extrañas melodías que escuchaban.

El escenario Bizco Club recibió a la noche con una de las bandas más esperadas de la tarde, The Rapture. Sin duda un grupo que marcó a esta generación, encendió como nunca al festival, luego de su visita en el Manifest del 2007. Ya sin Matt Safer y con una alineación no tan atractiva, The Rapture dio un show que pocos podrían no disfrutar. Todos y cada uno de sus grandes éxitos retumbaron el la cancha del Bizco Club. Sin embargo, y aquí una opinión muy personal, la banda ha perdido mucha de la energía que tenía antes. Para no acercarnos a malas interpretaciones, debemos decir que la banda hizo bien lo que venía a hacer: darle al público todo lo que pidió; superando las fallas en el sonido, The Rapture sonó como una banda limpia y perfeccionista, sin embargo, por momentos me pareció que Luke Jenner se presentaba como solista, con músicos contratados que venían a animar una fiesta. Lo cual no quiere decir que no la pasé increíble, claro, hasta que el bajo dejó de sonar en “House of Jealous Lovers”.

Así terminó la participación del escenario Bizco Club en el Festival, las luces se apagaron mientras miles de personas corrían para encontrarse con una masa enorme de personas que ya guardaban su lugar para ver de cerca al espectáculo de la noche: Portishead.