A unos 15 kilómetros de Santo Tomás de Ajusco existe un manantial de agua que se encuentra dentro de una zona de preservación ambiental. Desde finales del año pasado (y actualmente casi a diario) piperos han aprovechado la escasez de agua en la alcaldía Tlalpan para ir a este ojo de agua y venderla hasta en 3 mil pesos.

De acuerdo con algunos pobladores cercanos a la zona, incluso tienen establecidos turnos en los que las pipas acuden para bombear el agua, y los vehículos no tienen a la vista ninguna razón social. Pa’ pronto, algunos ni placas de circulación llevan.

Así lo revela el diario Reforma, diario que constató como estos “huachicoleros de agua” consiguen clientes por teléfono o por Whatsapp para luego transportar el vital líquido a varias zonas de la capital.

La investigadora titular del Instituto de Ecología de la UNAM, Alma Orozco Segovia, explica que el problema, más allá de llevarse el agua de esa manera, es que un área de reserva tiene la función de permitir la inflitración al acuífero y mantener el ecosistema completo de la zona.

Sin embargo si esto continúa ocurriendo, van a disminuir las reservas hidrológicas y los habitantes de la Ciudad de México sufriremos de una escasez permanente.

¿Y las autoridades?

Para que dimensionemos el problema, resulta que este manantial del Ajusco en Tlalpan aporta 69 millones 120 mil litros al día. Es una de las 69 fuentes de agua que abastecen a la Ciudad de México.

Con información de Reforma