Treinta años han pasado desde el estreno de Blade Runner y diez desde el estreno de Minority Report. Como era de esperarse, varias ideas sobre cómo sería el mundo en el futuro en ambas películas han logrado traducirse a la realidad. ¿Qué cosas? Aquí te diremos de qué manera.

Con el estreno de Prometheus hace dos semanas, conocimos una nueva visión del futuro de parte de Ridley Scott y su equipo. En general, pudimos ver el tema de la tecnología como herramienta a la eternidad, ya sea a través de evadir nuestra muerte o de hacer frente a nuestro creador. En ésta película Scott experimentó con varias ideas sobre cómo será la ciencia y la tecnología en el futuro, y con qué fines será utilizado.

Fue de esta misma manera lo que sucedió con Blade Runner hace treinta años. Con esta película basada en la novela de Philip K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas” se plantea el tema de la existencia a través de la máquina. Una versión de cómo sería el año 2019 fue presentado en pantalla, con sus teoría de cómo sería la tecnología.

Tan cerca ahora del 2019, es tiempo de preguntarnos:  ¿en qué acertaron los cineastas sobre el mundo que exisitiría en el futuro? Su primer acierto fue el lenguaje. Como ejemplo de esto vemos dentro de la película vemos a la ciudad de Los Ángeles como centro cultural del inglés y un nuevo lenguaje que es mezcla de varios idiomas europeos y de Asia Oriental.

Hoy en día esto no es lejano de la realidad, dado que el español ha incrementado considerablemente en Los Ángeles de 1,5 millones hispanoparlantes en la década de los ochentas, a 3,6 millones en 2010.

Minority Report de Steven Spielberg por su parte, presentó al mundo la idea de tecnología a base de gestos. Fue John Underkoffler, el científico que ideó esta tecnología ficticia para la película, quién ahora trabaja con varias compañías para desarrollarlo y comercializarlo como realidad. Aunque no nos vayamos tan lejos, las pantallas táctiles que ahora vemos en muchos diapositivos son un ejemplo que no estamos tan lejos de esta tecnología.

Ambos filmes presentan los prometidos automóviles voladores,- Deckard, interpretado por Harrison Ford, se transporta en uno, al igual que Anderton en Minority Report, aunque éste presenta un método de identificación de ADN para poder utilizarlo-, consecuentemente, en abril de éste año se anunció que la empresa Terrafugia de Estados Unidos, ya preparaba el primer automóvil volador que cumple las normas con de la Administración Federal de Aviación del mencionado país.

La cinta de Spielberg anunció la llegada de tecnología para reconocer el iris de los ojos, con el fin de tener una rápida identificación de las personas. Hoy en día esta tecnología es utilizada en las fronteras de distintos países como seguridad para el rápido reconocimiento de personas y sus características personales.

En la misma cinta, gracias este sistema de reconocimiento de iris, las personas recibían publicidad personalizada, ciertamente nada lejos de lo que se vive hoy en día en las redes sociales. Páginas como Facebook o Google, utilizan tus gustos para determinar qué tipo de propaganda mandarte, así que la película de Tom Cruise ciertamente no estaba nada lejos de la realidad.

La delincuencia también es un tema importante en Minority Report. En la película, tres videntes predicen si habrá actividad criminal en un futuro próximo. Esto no está tan alejado de nuestro presente, ya que la policía de Memphis, Tennessee está trabajando con IBM en el desarrollo de un tecnología capaz de definir qué zonas son más propensas a violencia con el fin de saber desplegar mejor la seguridad en la ciudad.

En el marco de la inteligencia artificial, Blade Runner nos define el punto débil del robot: su incapacidad de tener emociones. Era de esperarse, por supuesto, que se intentaran varias pruebas alrededor de la inteligencia artificial que hoy en día nos han dejado robots capaces de tener comportamiento humano, lenguaje y mecánica de movimiento. Aunque no tengan emociones, cada día estamos más cerca de que exista uno con una gran capacidad de imitarlos.

Que empresas privaticen planetas con el fin de ser rentables a personas de distintos rangos sociales, como lo planteó Blade Runner, está lejos de exisitir. En efecto, han existido pláticas, pero hasta que la exploración del espacio no pase de los 25,000 kilómetros de altura, se encuentra duduso que en efecto pronto las empresas tengan la capacidad de ser dueños de planetas para sus propios beneficios.

Finalmente, la moralidad del robot es una de los problemas centrales de Blade Runner, debido a que los replicantes (robots de increíble similitud con los humanos, a pesar de no tener emociones), tienden a dudar y complicarse ante los distintos niveles que exige la sociedad, creando personas “aceptables” dentro de ella y personas exluídas. Gracias a la guerra, varios científicos están trabajando en máquinas capaces de ayudar en combate según una moral artificial, así que el tema es más que relevante hoy en día.

¿Ustedes qué opinan?

*Via BBC Mundo