La poderosa estrategia de Mancera para combatir violencia contra mujeres: un silbato

Dado el incesante acoso que las mujeres sufren en casi cualquier punto de la Ciudad de México, las autoridades se dieron un encerrón en un bunker, para idear algún plan, cocinar una estrategia, plantear acciones… “algo” que pudiera contener a los “mano larga” que diariamente agreden a las damas de esta capital. Después de varias horas, los resultados se dan a conocer.

No se trata de más seguridad en las calles, ni de iluminar lugares en los que desde hace años no se enciende una lámpara de alumbrado público… mucho menos de leyes más estrictas para castigar el abuso. Nada de eso: para que las mujeres contengan el acoso a punta de silbidos (o de menos se la mienten a silbatazos), el jefe capitalino, Miguel Ángel Mancera, presentó la primera fase de la poderosa estrategia que se emprenderá contra el mentado delito… se trata de un silbato.

Ahora imaginemos: una chica va caminando a altas horas de la noche y, antes de internarse en una solitaria y oscura calle, como medida preventiva, toca el silbato… claro que esto alertara al chaka (que en ese momento se encontraba jetón) que es mejor huir, no vaya a ser que la dama vuelva a silbar… o bien: una vez que la mujer se sienta en peligro, en un lugar donde esté sola contra su agresor, bastará con que se accione el silbatito paraluego… ¿¿¿???

Ohhh, bueno… ¿no es así como funciona? Entonces dejemos que Mancera nos lo explique:

“La estrategia de… un silbato… estará a disposición de quien lo quiera. Silbato que estará dando esta señal, una señal de alerta a la sociedad, de que algo está pasando ahí, de que no podemos estar indiferentes… en un sendero, quizás, que se considere peligroso; en un espacio del que estemos en proceso de recuperación… en cualquier lugar, en donde una mujer pueda portar y pueda llevar consigo este silbato”.

Pero los que armaron esta sesuda estrategia no dejan de sorprendernos: por si una vez imposibilitados de agredir a las mujeres, los acosadores deciden después arremeter contra elegantes hombres, también se pensó en la seguridad de estos: “habrá silbatos también para hombres, por lo que me platicaban, que es el silbato de color negro”.

Bueno, ya en serio. Seguro en una que otra ocasión sí amedrenta a algún acosador el hecho de que con el silbatito se llame la atención… pero el hecho de que las autoridades presenten el instrumentito de viento así nomás, sin una estrategia detrás, como si a silbatazos se fuera a arreglar el asunto, es lo que resulta risible… y más como se encuentra la situación de caliente en cuanto al tema de los abusos contra mujeres. Que no la chiflen.

*Vía El Universal