Este fin sábado y domingo —el 24 y 25 de noviembre, para que no se les cruce el calendario— será la Consulta Nacional 2.0. En esta versión “mejorada” de las preguntas de Andrés Manuel López Obrador al público conocedor se discutirán 10 temas distintos. Esta vez, la boleta no incluye siquiera un análisis de los pros y contras de los proyectos planteados por el presidente electo y ni se diga lo “controvertidas” que fueron algunas de las preguntas. Por eso, nos tomamos la molestia de rascarle hasta el fondo a ver qué podemos encontrar de uno de los temas más sonados de esta nuevo ejercicio: el Tren Maya. 

Además del ya famosísimo tren, este fin de semana se elegirá el futuro de una refinería en Tabasco y otras 8 cosas un poco más “abstractas”, por decirle de algún modo.

En el tema del Tren Maya la decisión pública todavía está dividida. Por un lado, hay quienes opinan que el Tren Maya es una necesidad para seguir desarrollando el sureste mexicano, para fomentar el turismo y conectar a todas la comunidades de la región. Las personas a favor,

Los pros

El tamaño y la conectividad

La verdad es que así como está planeado el Tren sí es un proyectote. Se calcula que sean mil 500 kilómetros de vías y que conecten a cinco estados casi completitos. El tren que tiene pensado Andrés Manuel López Obrador unirá Campeche, Yucatán, Quintana Roo, su natal Tabasco y Palenque, donde está su rancho —pura coincidencia— en Chiapas.

Dice que tendrá 17 estaciones bien organizadas: Palenque, Tenosique, Escárcega, Calakmul, Xpujil, Bacalar, Felipe Carrillo Puerto, Tulúm, Playa del Carmen, Puerto Morelos, Cancún, Valladolid, Chichen Itzá, Izamal, Mérida, Maxcanú y Campeche. Sí, hay unas más bonitas que otras pero no es momento de andar juzgando. Estará dividido en tres tramos distintos —así, como niveles de Mario Bros— el “mundo” de la selva, el del Caribe y el del Golfo.

Será circo de tres pistas

Según los planes del próximo gobierno, el Tren Maya va a enfocarse en jalar para su molino los casi 7 millones de turistas al año que visitan las zonas más llamativas de la región. Hay otras partes en las que —ni inflando los números— llegan a esas cantidades, pero aún así. Por ejemplo, decían que Palenque va a recibir 8 mil turistas al día.

Por más gringous y europeos que quieran recorrer la zona, igual no alcanza para sacarle suficiente, entonces se tiene planeado que el Tren Maya sea de “uso mixto”. O sea, además de trasladar a los aventureros y vacacionistas, llevará pasajeros locales que busquen conectividad en la región y por las noches transportará cargas comerciales.

Hay partes que ya tienen vías

Como quiera, empezar un proyecto que ya tiene cosas avanzaditas es una ganancia. En cada uno de los estados involucrados —excepto Quintana Roo— ya hay tramos de vía que se van a aprovechar. Según los datos que da el equipo del presidente electo, en Chiapas son 42 kilómetros, en Tabasco son 102 kilómetros, 317 en Campeche, y 93 en Yucatán.

No toda la inversión será pública

Según el equipo de AMLO, que la inversión privada le entre a la construcción logrará que le salga más barato al gobierno y se van a gastar menos impuestos.

El Tren Maya costará entre 120 y 150 mil millones de pesos —luego hablamos de las aproximaciones— y ya tienen preparados los primeros billetazos Precisamente porque hay un mayor avance de construcción en Chiapas y Tabasco, por ahí van a comenzar con una inversión de 16 mil millones de pesos.

 

Los contras

Los daños ambientales

En el equipo de López Obrador juran y perjuran que no habrá daños ambientales. Sin embargo, les hacen falta muchas fuentes. Pa’ empezar con las dudas, el Tren Maya pasará por Sian Ka’an y Calakmul; dos reservas de la biosfera con protección nacional e internacional y que forman parte de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Es más, para no hacernos más bolas, los dos lugares están registrados en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Ante el problema, decenas de científicos y ambientalistas —15 páginas de firmas, por si tenían el pendiente— le pidieron a López Obrador que no avance con el proyecto del Tren Maya hasta que no hagan un estudio de impacto ambiental.

¿Qué? ¿No tienen estudios? Pues no, no hay ni uno.

El equipo de López Obrador prometió que en 2019, una vez que haya suficientes avances del proyecto ejecutivo —tampoco lo tienen, por cierto—, empezarán a trabajar con los estudios y manifestaciones de posibles daños ambientales.

Le pusieron fecha de inicio y no tenían un solo requisito

Aunque ya recularon de la postura original de que la construcción arrancaba el 16 de diciembre, el equipo de Andrés Manuel López Obrador asegura que empezará rapidito. Imagínense que ya tienen hasta agendadas las licitaciones del proyecto. Sin embargo, no cumplen con ninguno de los requisitos de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. 

Ya dijeron que los estudios estarán listos “hasta dentro de un año”, pero en estas fechas ya están viendo dónde dejar el presupuesto.

Además de los estudios ambientales, el equipo de AMLO no ha hecho público, ni ha presentado un estudio técnico. Luego, necesitarían presentar una serie de análisis de mercado, para que expliquen cómo podría ser rentable. También les falta un estudio legal, para analizar los derechos de vía y que los terrenos ocupados sean factibles. Y ya ni hablemos del estudio financiero para revisar el presupuesto.

Tiene detalles muy vagos

Si gana en la consulta nacional —no se rían— en diciembre se iniciarán las licitaciones para organizar el proyecto ejecutivo. Como todavía le falta para los datos específicos, la información que ha salido para conocer más el proyecto del Tren Maya son apenas aproximaciones.

Sin estudios financieros o de factibilidad, es complicado afirmar que costará 150 mil millones de pesos. Sin un estudio de impacto ambiental, se vale dudar de la página de López Obrador que dice que“no afectará al medio ambiente”. Sin estudios de mercado, no se sabe a ciencia cierta que tendrá tantos usuarios como para asegurar libremente que “fomentará la economía y el turismo”.