¿Qué demonios es la ley S.O.P.A.?

Pensamos que nunca llegaría el día en el que Internet dejaría de ser concebido como una masa informe de vapores, suspendidos muy por encima de nuestras cabezas y de las de nuestros gobiernos; como el fantasma que está en todas partes y –creíamos– en ninguna.

Pensamos que nunca llegaría el día en el que Internet dejaría de ser concebido como una masa informe de vapores, suspendidos muy por encima de nuestras cabezas y de las de nuestros gobiernos; como el fantasma que está en todas partes y –creíamos– en ninguna. Pero el día ha llegado, y los legisladores estadounidenses nos han dado la difícil tarea de ubicar los peligros que representa que la mayor parte de los servidores y servicios populares hayan nacido en la tierra de las barras y las estrellas.

Estamos hablando de la Ley S.O.P.A. (Stop Online Piracy Act), una oscura maquinación del gobierno estadounidense que a primeras intenta proteger la propiedad intelectual a toda costa, pero que en sus espaldas carga con la espada de la censura que terminará por descabezar a muchos de nuestros sitios favoritos.

Con motivo del próximo apagón de internet que preparan los pilares de la red –Google, Yahoo!, Facebook, Foursquare, Twitter, Wikipedia, Amazon, Mozilla, AOL, eBay, PayPal, IAC, LinkedIn, OpenDNS o Zynga–  el 23 de este mes, decidimos dedicarle unos cuantos post a desentrañar algunos de los principales problemas y antecedentes que generaron este monstruo americano. Esperamos que les agraden:

El 2011 fue un año difícil para la libertad de expresión, que tras la velada defensa de los derechos de autor se ha visto en fuertes líos en muchos países, internamente e internacionalmente. Como recordarán este fue el año en que el mundo comenzó a temerle al creciente poder que la fácil comunicación –la comunicación en red– le da al pueblo; basta recordar la primavera árabe, el movimiento M11 en España, los riots de Londres o el ostentoso –como sólo sabe ser lo gringo– #OccupyWallStreet; y también, muy importante, está el fenómeno Wikileaks y Anonymous.

Sin duda, los inconformes con el estatus del mundo actual, apoyaron y celebraron que la red nos sirviera para algo más que compartir videos de Youtube, incluso en nuestro país el internet durante el año pasado nos sirvió para destapar por ejemplo, con lujo de comicidad, la ignorancia de un candidato a la presidencia, o para organizar nuestras quejas contra algún mal servicio; para lanzar un incipiente pero bien intencionado #OccupySanLázaro o para defender a aquellos que hacían uso de este humilde medio y fueron atacados por las autoridades injusta o exageradamente, entiéndase los twitteros veracruzanos o Mario Flores.

Algo comienza a volverse claro para los gobiernos del mundo: una nueva forma de poder está surgiendo. Y es claro que aquél que tiene el poder, posee también un enorme temor a perderlo.

Sin embargo, y esto hay que reconocerlo, nuestros procesos de comunicación son bastante claros, sistemáticos, y por lo tanto, frágiles. Repetimos de manera periódica una serie de actividades que de alguna forma se han convertido en el corazón de Internet: usar redes sociales, correo electrónico, explorar youtube, escuchar música, descargar programas, discos, películas; leer noticias en periódicos y en blogs, y por supuesto, compartir enlaces de muchas de las cosas que hemos realizado en nuestro día, por decir algo.

Si a través del uso de herramientas tan fácilmente descifrables, el 2011 estuvo plagado de movilizaciones sociales que llevaron a cambios históricos que le quitaron el poder a algunos para otorgarlo a otros, no nos extraña que luego de más de una década después de que haya aparecido Napster en la escena internauta, los legisladores del mundo comiencen justo ahora a preocuparse por los derechos de autor, y la piratería online. La ley S.O.P.A por aprobarse este 24 de enero, la ley Lleras rechazada por la ciudadanía colombiana a principios de noviembre, la ley Sinde aprobada en el último momento del 2011 en España, y por supuesto, nuestra rebanada del pastel, la ley Döring; no surgieron casualmente en conjunto.

Para poder explicar el por qué la ley S.O.P.A. representa un orquestado intento de matar la libre comunicación en internet, valdría la pena explicar un poco su naturaleza:

La ley S.O.P.A. fue presentada a la Cámara de Representantes de los Estados Unidos el pasado 26 de octubre, desde entonces la cámara se ha reunido en otras dos ocasiones para discutirla, el 16 de noviembre y el 15 de diciembre, siendo el 24 de enero la fecha programada para su aprobación o rechazo.

La premisa de esta ley es reformar las leyes que defienden los derechos de autor y el Copyright, transformando la violación de estos derechos en un delito grave y creando un sistema que inhabilite a todos aquellos sitios que violen o permitan la violación de dichos tópicos.

El sistema funcionará de la siguiente forma:

Se creará un sistema de denuncias que, sin la necesidad de un juicio o investigación, conllevarán las siguientes acciones durante los 5 días que sucedan a la denuncia:

Bloqueo de los dominios por parte del proveedor de servicios de Internet:

Esto significa que los sitios perderán su dirección–www.equispágina.com–, es decir que no podrás entrar a ellos más que por medio de su dirección IP,  una serie de números, que asemejan coordenadas, muy, muy, difíciles de recordar.

Bloqueo del acceso a los sitios denunciados por parte del Hosting:

Esto quiere decir que aquella empresa de almacenamiento en  servidores, al recibir una notificación de S.O.P.A. deberá bloquear su servicio impidiendo el acceso al sitio.

Bloqueo de la publicidad:

Si dicho sitio ha pagado por publicidad en otra página, esta nueva dirección deberá remover cualquier invitación a entrar a el sitio denunciado.

Deshabilitar los servicios de pago:

Congelar los fondos de la página en cuestión. No permitir su crecimiento económico.

Remover los enlaces a dicho sitio:

Cualquier enlace a una página denunciada, deberá ser borrado. Si esta norma no es ejecutada, la página que albergue este enlace corre el riesgo de ser denunciada y a su vez sufrir las mismas consecuencias que la otra.

Esto quiere decir que los buscadores, es decir, Google, Bing, deberán eliminar dichos sitios de sus resultados, prácticamente volviéndolos inaccesibles.

No hace falta explicarles que, dado el enorme flujo de enlaces que la “red” significa, cualquier página de nuestra predilección está en un enorme riesgo de desaparecer. Esté violando los derechos de autor o no. Las comunidades, las redes sociales, los foros, los blogs, se verán en la necesidad de censurar a sus miembros, para evitar alguna denuncia que sin ningún tipo de juicio automáticamente eliminará a su blog, cortando todos los enlaces que lo posicionaban en la red.

Además de eso, nosotros, usuarios, deberemos autocensurar lo que compartimos si no queremos matar a nuestras páginas favoritas: si te gustó el cover de alguna canción y posteaste el video en tu blog, si decidiste hacer una parodia de algún texto, parafrasear, compartir una canción cuyo autor no había ofrecido ya en Youtube, si enviaste por correo electrónico un enlace a alguna página en la que alguien posteó un enlace a otra página con piratería; estarás apagando una a una las luces del internet.

¿Haces alguna de esas actividades?¿Descargas ilegalmente películas o discos? ¿Visitas páginas que lo permitan? si es así, concordarás conmigo cuando digo que si la Ley S.O.P.A. entra en vigor, todos seríamos considerados delincuentes de alto calibre.

Mañana continuaremos con este especial especulando sobre algunos de los problemas que esta dichosa ley representa.

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