Día difícil para la máxima casa de estudios en nuestro país. Este jueves, 14 de noviembre, un grupo de jóvenes encapuchados se metió a la Torre de Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y organizó un verdadero desastre: se reportaron vidrios rotos, puertas quemadas y robaron la librería Henrique González Casanova.

Es importante mencionar que este grupo violento es ajeno a los estudiantes de la FES Cuautitlán que se manifestaron esta misma tarde en contra del acoso y la violencia de género.

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Foto: Cuartoscuro

Cuando esa marcha —que sí estaba planeada— terminó, los jóvenes encapuchados hicieron sus rondas agresivas por la Torre de Rectoría. Los videos e imágenes muestran que tronaron cohetones, golpearon los cristales, realizaron pintas y hasta prendieron fuego en la planta baja del inmueble. Gritaban consignas contra las autoridades universitarias.

Los cates alcanzaron Insurgentes Sur y  el Metrobús de la CDMX tuvo que cerrar sus operaciones por un buen rato. (Que no panda el cúnico, ya está restablecido).

“La UNAM repudia la violencia ejercida por los grupos delincuenciales e informa que proporcionará a las autoridades ministeriales todos los elementos a su alcance para que se proceda penalmente contra los responsables”, señalaron en un comunicado.

Cabe destacar que, a pesar de ser la misma cantaleta de condenamientos que siempre nos chutamos, se refirieron a los jóvenes violentos como “delincuentes embozados”… así que ese es un avance.

Lo bueno

A pesar de los desastres, que ya comienzan a ser pan de cada día, la comunidad universitaria dio la nota por dos cosas bien chidas.

Primero, porque la FES Cuautitlán alzó la voz en contra del acoso y la violencia de género, claro. Y luego, porque después de los destrozos y los saqueos a la librería Henrique González Casanova, los alumnos organizaron filas para poder regresar los libros a su lugar y levantar los daños ocasionados esta tarde.