Ahora sabemos el porqué de su desprecio por la humanidad: Donald Trump es de manufactura industrial. Así lo reveló ayer, al tratar de combatir las críticas en su contra por mandar de regreso a “su país” a congresistas opositoras. Quesque no tiene “ni un solo hueso racista”, dice el güey. No, pos ha de ser robot el cab…

En su acostumbrada mañanera tuitera, Donald Trump aseguró que el manejo que los medios y políticos han hecho de sus desafortunadas declaraciones contra congresistas de origen musulmán, latino y africano, no son otra cosa que “un juego deshonesto” que sus opositores están haciendo de cara a las votaciones del próximo año.

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“Esos tuits NO eran racistas. ¡No tengo un hueso racista en mi cuerpo! La supuesta votación es un juego demócrata deshonesto”, acusó el republicano que, hace un par de días, dio a entender que para él estadounidenses sólo son los güeritos: gente morena, negra y con rasgos orientales, han de ser de otro país. Por ejemplo, las demócratas Alexandria Ocasio-Cortez, Ayanna Pressley, Rashida Tlaib e Ihlan Omar, a quienes mandó de regreso “ a su país”, aún cuando tres de ellas son nacidas en Estados Unidos.

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Por esas declaraciones tan abiertamente racistas, la Cámara de Representantes tiene planeado poner a votación una resolución para, mínimo, aplicarle un jalón de orejas a Trump… pero el daño ya está hecho, ya que el tono en que el presidente se dirige ha sido contagiado a miembros de su equipo. Ahí tienen a su asesora en la Casa Blanca, Kellyanne Conway, quien reviró con un “¿cuál es su origen étnico?” cuando un periodista le pidió aclarar a cuáles países se refirió Trump al pedir a las congresistas que regresarán a ellos.

¿Por qué es eso relevante?”, cuestionó el periodista a Conway. La asesora medio arregló el asunto, indicando que “todos somos de otro lugar”, por ejemplo ella, que es de raíz irlandesa e italiana. Pero ni así salió bien librada. A final de cuentas, el representante de medios señaló que ese punto no tenía nada que ver con la pregunta que le había hecho. “Muchos están hartos de que este país termine siendo lo último para las personas que hicieron un juramento para asumir un cargo”, agregó Conway.