Murió, pese a lo que muchos esperarían, a los 60 años porque tenía diabetes. Su gran misterio no fueron los excesos, sino lo que hacía con ellos, las transformaciones, la conceptualización de los estados alterados de la conciencia. Seguramente saben bien de quién estoy hablando.

Syd Barret, el gran creador de Pink Floyd, murió un 7 de julio hace cinco años. Su historia bien podría ir en las enciclopedias de las casas de rehabilitación: el genio que se perdió en las drogas y terminó viviendo en casa de sus padres con las cejas y el cráneo rapado; pero no es así como se debe recordar a Barrett.

Barrett trazó con su propio cuerpo, literalmente, los caminos de la psicodelia en la música, aunque tal vez su grave error fue adoptar sus creaciones como un modo de vida y perderse en ellas. Es, desde mi punto de vista, un martir de la exploración psicodélica, y tal vez exagerando un poco, un héroe del arte. Aquél que sea capaz de cantar “Wish You Were Here” sin conocer “Interstellar Overdrive”, es un hombre incompleto, con una historia fragmentada en cuanto a lo que ha escuchado y en cuanto a lo que conoce.

Es por eso que hoy le damos todos los honores y les dejamos acá una pequeña selección de lo que más nos gusta de Barrett, con y sin Pink Floyd.

“Interstellar Overdrive” de The Piper at the Gates of Dawn parte 1

“Interstellar Overdrive” de The Piper at the Gates of Dawn parte 2

“Octopus” de The Madcap Laughs

“Jugband Blues” de A Saucerful of Secrets