La mañana de este martes, 12 de marzo, arrancó con un notición que estremeció a los mercados financieros mexicanos  y los planes a futuro del “nuevo” Gobierno: se anunció que se detenía la construcción de la Refinería Dos Bocas. Sin embargo, media hora después, Andrés Manuel López Obrador negó que uno de sus proyectos consentidos se pospusiera. Entonces, ¿a quién le creemos?

Arturo Herrera, el subsecretario de Hacienda y Crédito Público, le confirmaba al Financial Times que planeaban detener por un rato la controvertida —¿#YoPrefieroLaSelva?— refinería para mejor inyectar de capital a Pemex.

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“No autorizaremos la construcción hasta que tengamos una cifra final”, comentaba el funcionario desde una reunión con inversionistas en Londres. Al mismo tiempo agregaba que ese dinero se destinaría a “la exploración y a la producción”.

El mismo medio aseguraba que los 2.5 mil millones de dólares destinados este año a Dos Bocas serían mejor destinados en las cuentas de Pemex para fortalecer sus “frágiles finanzas”.

Y luego… les corrigieron la plana

Obviamente, un notición de este tamaño fue comentado en la conferencia mañanera. Sin embargo, al preguntarle al mandatario cuáles eran las razones para la cancelación, dijo que no era cierto. “No hay retrasos en la construcción. Estamos muy bien y se va a construir la refinería, se va a terminar en tres años como se contempló y va a costar entre 6 mil a 8 mil millones de dólares”, comentaba López Obrador.

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“Es un proyecto que necesitamos en el país y no de ahora. Desde hace muchísimo tiempo se tienen pláticas con Pemex, con Conagua y otros organismos”, agregaba Rocío Nahle en una entrevista con Fórmula.

O sea, la Refinaría de Dos Bocas sí va, porque lo dijo el Presidente… a pesar de lo que confirme la Secretaría de Hacienda. En fin, mañana movidita. Mientras, el dólar “se puso a bailar”.

*Foto destacada: Tabasco HOY