Fue en punto de las diez de la noche y con los primeros acordes de “Undiscovered First”, como Leslie Feist inició una velada que muchos de nosotros nunca vamos a olvidar.

Los amontonados instrumentos de los músicos de la canadiense, envueltos en luces de colores, hicieron vibrar el Teatro Fru Fru la noche de ayer. El recinto estaba totalmente lleno y la vibra no podría ser mejor, esto aún cuando se perjura que el teatro de La Tigresa está embrujado. “How Come You Never Go There”, “A Commotion” y “Graveyard” fueron las primeras canciones de Metals que Feist tocó. No hay palabras para describir el sonido de la más reciente entrega de Leslie, quien acompañada de trompetas, coristas, sintetizadores y una brutal batería, lograron trasladarnos a un ritual en el que todos nos dejamos llevar por los acompasados y violentos ritmos de la canadiense.

Los clásicos no se hicieron esperar, “Mushaboom”, “So Sorry”, “I Feel It All” y “Honey Honey” sonaron con más fuerza que nunca gracias al casi tribal acompañamiento con el que Feist salió de gira en esta ocasión. El público se encontraba fascinado; ayer se vio lo que nunca: la gente guardaba un silencio espectral, comprimiento el aire sus cuerpos y el de ella para poder lograr escuchar cada acorde apasionadamente tocado. Será tal vez la empatía que proyecta esta canadiense, pero sus intentos de comunicarse con el público en español, eran más que pretención una broma que todos entendimos como ligera y agradable. Cabe mencionar que el audio estuvo impecable, a la altura de las circunstancias.

“When I Was A Young Girl” fue el tema con el que Leslie regresó al escenario después de un primer encore. Le bastó estar acompañada de una batería para tocar dicha canción. Posteriormente con “Sealion” nos mostró su faceta más pasional, mientras destrozaba su guitarra con las notas de la canción de Nina Simone. Fue durante “Let It Die” cuando Feist invitó al público a subir al escenario y bailar con ella, los valientes no fueron pocos y la noche llegó a su clímax gracias a esta coreada canción.

Después de regresar por segunda ocasión y sola al escenario del Fru Fru, Leslie Feist decidió darle un final calmo a la noche, para enviarnos a casa con una plácida sonrisa al cantar “Intuition”. Mientras los asistentes coreaban un eterno “did I, did I, did I, did I…”, la enorme distancia entre el publico y el músico que algunos empeñan en marcar, se diluyó dejándonos ver a una Feist humilde, divertida, y, nos queda claro, virtuosa.