Uno podría creer que una iglesia es uno de los pocos lugares en los que uno podría sentirse seguro en la siempre sorprendente Ciudad de México, pues además de que siempre hay gente en ella, quizá los ladrones se verían atemorizados un poco por el posible “castigo divino” que obtendrían tener al meterse a delinquir en este lugar. Sin embargo, al parecer estamos muy equivocados.

Lo decimos porque la mañana del pasado martes 5 de noviembre, un grupo de ladrones asaltó la parroquia de los Santos Apóstoles, ubicada en la calle Manuel Acuña de la colonia Villas Azcapotzalco, en dicha alcaldía de la CDMX.

Foto: Carlos Jiménez

De acuerdo con los primeros reportes de las autoridades –citados por el reportero Carlos Jiménez–, fue María Isabel Infante, empleada de la iglesia, quien se dio cuanta del robo, pues justo esa mañana cuando llegó a la iglesia se encontró con que la chapa y el candado de la entrada principal estaban dañados, al igual que la puerta de la capilla.

Al entrar, Infante vio que había huellas de que se había cometido un robo, pues todas las cosas estaban revuelto. Inmediatamente la empleada llamó al Sacristán y al administrador de la iglesia, quienes se dieron cuenta de que los ladrones se llevaron un óleo de la Santísima Trinidad, pintado en el siglo XVIII, un cáliz, un lavatorio de manos, una escalera de aluminio, una aspiradora y hasta un tambo de plástico. 

Imagen ilustrativa

El representante de la iglesia detalló a las autoridades que un día antes se había cerrado la capilla a eso de las 5 de la tarde, luego de la última misa del día y que después de ahí nadie supo nada. Por ahora el robo fue denunciado ante la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad (PGJCDMX), quienes ya se encuentran investigando el caso.