Como gato boca arriba, el exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, continúa haciendo lo posible para no venir a hacerle compañía a su compañero de “desgracia”, Javier Duarte. Es decir, se opone a su extradición a territorio nacional.

Para lo anterior, la defensa del expriista interpuso un “incidente de objeciones” ante la Corte Suprema de Justicia panameña, con el cual están a la espera de que la Sala Segunda de lo Penal fije una fecha para que, en los próximos cinco días se dé una audiencia en la que expondrán por qué es buena idea que tan flamante exfuncionario siga encerrado en la isla caribeña, en lugar de arreglar cuentas con la justicia mexicana.

Roberto Borge Angulo, exgobernador de Quintana Roo

Foto: Notimex

Además de este recurso, la defensa de Borge, liderada por Carlos Carrillo, presentó el pasado 18 de septiembre un habeas puercus, digo, corpus… que en cristiano quiere decir que Borge pidió que un juez verifique la garantía de sus derechos humanos, ya que el pobre tiene limitadas sus visitas, además está bajo videovigilancia, en aislamiento total y se le restringe el acceso a servicios de salud, así como la posibilidad de que un médico privado determine que necesita cuidados especiales y, por lo tanto, tiene que abandonar la prisión… digo, que un médico especializado le realice un chequeo.

El exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge

Foto: La Jornada / AFP

Por si con lo jurídico no logra su cometido, el exfuncionario también apela a la lástima, ya que desde el pasado 21 de septiembre –según– mantiene huelga de hambre, esto como forma de denunciar la tortura psicológica de la que dice es víctima. ¿Y cuántos kilos ha bajado? Quién sabe, pero para los que están con el pendiente, el abogado del expriista informó que es estado de salud de Borge es estable… aunque se está a la espera de que las autoridades panameñas den luz verde para que lo revise un equipo de especialistas privados y le diagnostiquen hasta embarazo psicológico.

Recordemos que desde hace unas semanas Borge se encuentra recluido en la sede central de la Policía Nacional, a donde fue trasladado debido a que en su antigua prisión –conocida como El Renace – se presumía que había riesgo de fuga.