Las audiencias comenzaron en agosto de este año, cuando dos sacerdotes y un jardinero comparecieron por el delito de abuso sexual en contra de niños sordos, en el Instituto Próvolo de Mendoza, Argentina. Antes de que termine 2019, este caso ha llegado casi a su conclusión con la condena a prisión de estos tres sujetos.

De acuerdo con medios internacionales, el sacerdote italiano Nicola Corradi, el argentino Horacio Corbacho y el jardinero Armando Gómez fueron sentenciados a 42, 45 y 18 años de prisión por los delitos de abuso sexual, corrupción de menores y malos tratos en contra de una veintena de niños sordos —lo que supone una decisión trascendental en medio de las denuncias que se han presentado en contra de sacerdotes en diversos países como Chile, Francia, Estados Unidos, Australia, Alemania… entre otros.

abusos-sacerdotes-mendoza-argentina

Protesta en Argentina ante el caso de abuso. Foto: Reuters.

El caso

Aunque este veredicto puede ser apelado, medios han considerado que se trató de una decisión histórica por parte del Tribunal Penal de Mendoza —ya que este caso se denunció en 2016, mientras surgía la expectativa de la sociedad de Argentina sobre si la ley se aplicaba en contra de estos personajes de la iglesia católica.

Vale mencionar que en casos anteriores, el Vaticano era quien aplicaba la ley. Es decir, una ley moral, católica y los sacerdotes denunciados sólo eran expulsados de sus filas o reubicados. Sin embargo, en el caso del Instituto Próvolo de Mendoza, las cosas no resultaron de esta manera.

Nicola-Corradi-sacerdote-prisión-argentina-abusos

Nicola Corradi. Foto: Reuters.

Las denuncias salieron a la luz pública en 2016, en Argentina, cuando un exalumno hipoacústico —que en la actualidad tiene 19 años— denunció los abusos por parte del sacerdote Corbacho. El joven dijo que las agresiones comenzaron cuando él tenía cinco años de edad.

Horacio-corbacho-cura-argentina-abuso

Horacio Corbacho. Foto: Reuters.

Luego, se sumaron otros casos que habían sucedido entre 2004 y 2016. Como consecuencia, el instituto tuvo que cerrar y el monaguillo Jorge Bordón —51 años de edad— fue enviado a prisión tras confesar que había abusado de los menores.

De acuerdo con los testimonios, los abusos se registraron en los baños el colegio, en los dormitorios de los sacerdotes y en ocasiones eran obligados a ver imágenes pornográficas —cuando las autoridades catearon el instituto, hallaron videos porno y unos 12 mil dólares. Estos sujetos recurrían a las amenazas y el acoso para evitar que los menores, niños y niñas, denunciaran los abusos ante la justicia de Argentina.