Este viernes, 21 de diciembre, después de la controversia nacional por el despido de cientos de trabajadores en el Servicio de Administración Tributaria (SAT)las autoridades confirmaron que sí eran reales —¡duh!— pero explicaron que se debía a la “austeridad” de la nueva administración. Además, prometieron que vigilarían que estos despidos se hagan “en estricto apego a la ley”.

En un comunicado de prensa, el SAT explica que estas renuncias obligadas bajas de personal tienen la finalidad de “evitar duplicidad de funciones e incrementar la eficiencia” en el servicio público.

Según esto, fue la propia Administración General del organismo dependiente de Hacienda quienes propusieron “reajustar” sus unidades administrativas. Así, se supone que fueron ellos mismos quienes decidieron qué áreas y qué plazas tendrían recortes. Eso sí, aclararon que se tomó la decisión con las previsiones necesarias para “no impactar la calidad de los servicios ni los procesos recaudatorios”. 

Además, como no podía faltar el lema de la 4T, explicaron que “eliminarán los privilegios y altos sueldos a funcionarios públicos de nivel directivo”. Aseguran que todos los despidos se harán con estricto apego a la ley

¿Cómo se vivieron los despidos?

Seguramente vieron los videos y las acusaciones que se hicieron en redes sociales: renuncias obligadas, avisos repentinos y condicionantes imposibles para no entregar finiquitos legales. Es más, medios veracruzanos reportaban que a algunos trabajadores de Tuxpan no los dejaban abandonar el edificio hasta que no firmaran sus renuncias. 

Platicamos con Arely —no es su nombre real, obvio— que fue una de las trabajadoras del SAT despedidas en la CDMX. Arely llevaba más de 6 años trabajando en el área de Administración General de Servicios al Contribuyente. Ella nos explicó que en su área anunciaron el despido del 30% del personal.

De acuerdo a su testimonio, muchos trabajadores de su oficina en Polanco aceptaron la situación. Sin embargo, solamente pedían una condición: que la renuncia se firmara el último día de diciembre; así podían aunque sea recibir la última quincena completa. Los altos mandos, citando “recortes presupuestales del Gobierno Federal” les dijeron que esto no era posible de ninguna manera y que estaban obligados a firmar. 

“Me dijeron: ‘O firmas tu renuncia o te cesamos'”, cuenta Arely.

Salir cesado del servicio público es un proceso largo —cof burocracia cof— pero termina en que el ciudadano saliera como si estuviera boletinado por varios años de trabajar en cualquier dependencia de gobierno. Arely decidió no firmar su renuncia y enfrentar el proceso “como venga”.

Al final, a ninguno de los 23 trabajadores despedidos de esa área en las oficinas de la CDMX les tocó finiquito. Si firmaron, salieron por la puerta sin su última quincena y cargando solo sus cosas y la promesa de que les paguen su fondo de ahorro —se llama seguro de separación individualizado—. Si decidieron no firmar, la última quincena, el fondo de ahorro y cualquier compensación monetaria que les tocaba por ley estará detenida hasta que terminen este proceso de boletinado.

El SAT prometió este viernes que todos los despidos serán con “estricto apego a la ley”. Si no fuera así, Arely, como decenas de sus compañeros —algunos con más de 17 años de servicio— están pensando en iniciar demandas por despido injustificado.

*Arely proporcionó identificaciones que acreditan su identidad como (ex)trabajadora del SAT