Aunque EPN ha estado en tendencia en redes sociales por temas del corazón y hasta ha salido a tuitear sobre cuál será su residencia, el exmandatario no ha emitido ninguna declaración sobre temas polémicos como La Estafa Maestra. Pero la información sigue y esta vez, medios de comunicación reportaron que parte de la estafa fue posible gracias a la falsificación de las firmas de cinco funcionarios de Sedatu (Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano) para lograr el desvío de casi 600 millones de pesos en convenios con universidades estatales, por allá de 2016.

Estas firmas falsificadas corresponden a los entonces funcionarios José Antolino Orozco, encargado de la Unidad de Políticas, Planeación y Enlace Institucional de Sedatu —pues su firma corresponde a los convenios con la Universidad Politécnica de Chiapas, que va por nada más y nada menos que 206 millones de pesos—, Armando Saldaña, director de Ordenamiento Territorial —su firma aparece en un convenio con la Universidad Politécnica de Hidalgo “Francisco I Madero”, por el monto de 187 millones de pesos—.

También están los nombres de Enrique González Tiburcio, subsecretario de Ordenamiento Territorial —su firma falsificada aparece en un convenio con la Universidad Autónoma de Hidalgo, por la cantidad de 185.8 millones de pesos—, Juan Manuel López Arroyo, coordinador de asesores del subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda —su rúbrica falsificada aparece en la ampliación de convenios con el Tecnológico de Comalcalco— y Javier Arrambide, director de Operación de Programas de Delegaciones —en un convenio con la Universidad de Quintana Roo por cantidades aún no especificadas—.

Y, ¿luego?

Se sabe que en el caso de Enrique González y Armando Saldaña, ambos enfrentan investigaciones por parte de la Fiscalía. Se supone que, en el primer caso, González había denunciado la falsificación de su firma en el Órgano Interno de Control de Sedatu y después en la PGR.

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Pero la Procuraduría abrió una investigación por la falsedad de las declaraciones y fue procesado por desvíos de recursos. Sin embargo, Enrique González ha argumentado —con pruebas grafológicas— que la firma en el convenio no es suya. En el caso de Armando Saldaña, el imputado demostró que la firma que aparecía en el convenio era falsa.

De acuerdo con Reforma, uno de los centros de operación para llevar a cabo la falsificación de las firmas está en Tennyson 125 —lugar que Emilio Zebadúa, oficial mayor de la ya desaparecida Sedesol (Secretaría de Desarrollo Social) y Sedatu durante la gestión de Rosario Robles, utiliza para rollos financieros—.  Vale mencionar que Zebadúa ha sido señalado como autor intelectual de La Estafa Maestra.

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