Lo que necesitas saber:
Algunos podrían contener geles, polvos u otros materiales que representarían un riesgo adicional en caso de que el juguete se rompa.
Tal parece que los juguetitos antiestrés no son tan inofensivos como pensamos y es que, con sus mil formas de dumpling, mantequilla, olores, caras kawai o sus mil colores, pueden engañarnos con lo que hay detrás.
Y es que los famosos squishies han provocado una alerta por riesgo de quemaduras en Estados Unidos, luego de que la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de Estados Unidos (CPSC) lanzara una advertencia.
El pasado 5 de agosto, la agencia publicó un comunicado sobre estos pequeños juguetes que parecen inofensivos, pero que pueden representar un riesgo cuando se calientan de más o se trata de productos falsificados que no cumplen con las normas de seguridad.
Bueno, pero ¿qué onda con eso de que son peligrosos?
Bueno, todo esto comenzó cuando en redes sociales se volvió tendencia un tipo de hack o truco para hacer que estos juguetes sean más suaves y que consiste en meterlos al microondas.
Sin embargo, algunos de estos juguetes contienen gel, bolitas, glitter u otras sustancias que, al calentarse, pueden expandirse y provocar que el juguete se rompa al momento de apretarlo.
Y es que el problema no es solamente que se rompa, sino que ese líquido o gel puede salir extremadamente caliente y al entrar en contacto con la piel, provocar quemaduras graves.
De hecho, especialistas han advertido que el gel caliente puede quedarse pegado a la piel, haciendo que el calor permanezca en contacto con ella durante más tiempo y provoque lesiones más profundas.
Y no solo es una advertencia, ya hay niños con quemaduras graves
Lamentablemente, este peligro ya dejó varios casos. El Royal Hospital for Children de Glasgow, en Escocia, informó que en un periodo de ocho meses atendió al menos a seis niños con quemaduras relacionadas con estos juguetes y la tendencia de calentarlos en el microondas.
Las lesiones se han presentado en diferentes partes del cuerpo, como manos, pecho y rostro, y algunos de los menores incluso necesitaron cirugías e injertos de piel debido a la gravedad de las quemaduras.
Uno de estos casos fue el de Joseph Erskine, un niño de ocho años de Clackmannanshire, quien tuvo que recibir tratamiento durante varias semanas después de que uno de estos juguetes reventara y el contenido caliente cayera sobre su pecho y una de sus manos.
Las lesiones fueron tan graves que Joseph necesitó un injerto de piel como parte de su tratamiento.
También se ha documentado el caso de una niña de 11 años que sufrió quemaduras en el rostro y cerca de uno de sus ojos después de que uno de estos juguetes reventara.
Pero ojito aquí porque no solo sucede en el microondas
Y es que recientemente en Estados Unidos se reportó otro incidente en el que una adolescente de 13 años dejó su squishy dentro de un automóvil durante un día caluroso, lo que provocó que el juguete se calentara demasiado.
Cuando posteriormente lo manipuló, el squishy se rompió y su contenido caliente cayó sobre sus piernas, provocándole quemaduras por las que tuvo que recibir atención médica.
Incluso la marca NeeDoh ha agregado en sus empaques advertencias de que estos juguetes no deben introducirse al microondas ni tampoco congelarse.
Sin embargo, aquí va otro tema y es que la reciente sensación por tener estos juguetes también ha provocado que el mercado de la piratería entre en acción, replicándolos muchas veces sin las advertencias ni las medidas de seguridad adecuadas.
Y no solo eso, pues algunos podrían contener geles, polvos u otros materiales que representarían un riesgo adicional en caso de que el juguete se rompa. Tan solo en Estados Unidos, las autoridades han impedido la entrada de más de 355 mil squishies que no cumplían con las normas de seguridad.
Así que ojito porque, aunque pueden parecer inofensivos y muchas veces los usamos para liberar el estrés o simplemente como juguetes sensoriales, hay que tener especial cuidado con los niños y niñas, quienes a veces no son conscientes de estos peligros.
