Apple I, 1976

Wozniak y Jobs comenzaron a buscar fondos para producir aquél primer proyecto del que HP se burló. El garage de la casa de los Jobs, el mismo lugar donde su padre le había mostrado a Steve años atrás los principios de la electrónica, ahora era una fabrica casera de computadoras, a la que Jobs le apostó todo.

La Apple 1, que costaba $666 dólares, vendió unos 200 ejemplares entre conocidos interesados, ferias de electrónica digital y la Byte Shop en Mountain View. Sin duda ahora podemos ver aquél aparato como una especie de Frankenstein con los desperfectos propios de un producto casero; pero aquella máquina portable sentó las bases de lo que ahora supera la importancia de todos los medios de comunicación antes vistos.

Steve Jobs con la Apple II

Apple II legó en 1977, y se mantuvo hasta principios de los 80`s como el producto principal de Apple, el cual con gran éxito le valió a la empresa una sede nada despreciable en Cupertino un año después del lanzamiento de la computadora. A la par llegó el reconocimiento público de Apple. Sin embargo, el genio de Jobs no estaba satisfecho con esos logros y comenzaba ya a trazar las estrategias para crear algo mucho más ambicioso: la Macintosh.

“La creatividad es simplemente conectar cosas. Cuando le preguntas a la gente creativa la forma en que hizo algo, se sienten un poco culpables porque en realidad no lo hicieron, sólo vieron algo. Parecía obvio para ellos después de un tiempo”, Steve Jobs.

Si algo era Steve Jobs era ser visionario, su mente trazó mucho antes de la Apple I el destino que la electrónica digital debía tener y las repercusiones de su integración a la sociedad, a los individuos de la sociedad. Jobs buscaba en las personas, en los cajones olvidados de las empresas, las herramientas que permitirían que su visión llegara a la realidad. Lo hizo primero con Wozniak y en 1979 con el equipo del centro de investigación de Xerox Palo Alto, autores de una genialidad llamada Mouse.

El proyecto de la Macintosh incluía varias necesidades, la principal era convertir a las computadoras en un gadget amigable que facilitara su uso ante todo. El Mouse sumado a una interfaz gráfica eran el principal concepto de la Mac. Jobs estuvo persiguiendo este hito durante cinco años como una especie de obsesión que poco a poco fue resquebrajando los amorosos cimientos de Apple. Entre tanto apareció Lisa, llamada así en honor a la primera hija de Jobs, una computadora previa a la Mac, que no obtuvo muchos fans, por sus altos costos y por la falta de un software más amplio.

Lisa, 1983

“Hay inconvenientes para todo, hay consecuencias no deseadas en todo. La pieza más corrosiva de la tecnología que he conocido se llama televisión -, pero luego, una vez más, la televisión, en su mejor momento, es magnífica”, Steve Jobs, 2003.

En este periodo se dieron tres grandes eventos en Apple que más tarde perfilarían la caída y el despido de Jobs en 1895. Primero la obsesiva confrontación que Jobs tenía con IBM. Su antipatía iba más allá de una competencia comercial, se acercaba incluso a un conflicto contra la moral con la que IBM desarrollaba sus productos, y en como estos afectaban aquella utópica visión de la que les hablamos unos párrafos antes. Seguro recordarán el épico comercial que fue transmitido durante el Super Bowl XVIII. Se trataba de una especie de referencia tétrica a 1984 de Orwell, aunque también nos recordaba mucho a The Wall de Pink Floyd, que expresaba el enorme lema de Apple: “Think Different”. El comercial costó $900 000 dólares y fue dirigido por Ridley Scott. La respuesta fue enorme, aún hasta este año, cuando Motorola sacó una especie de sátira contra Apple anunciando su nueva tablet, precisamente en el Super Bowl.

El segundo tópico que afectó a Jobs en los 80`s fue John Sculley. Probablemente el hombre más odiado por los amantes de Apple. Sin embargo fue el mismo Steve quien sedujo a Sculley para que dejara Pepsi-Cola y se uniera a Apple, la frase ganadora es épica y recalca este sueño que Jobs logró: “¿Quieres pasar toda tu vida vendiendo agua con azúcar o quieres ayudar a cambiar el mundo?

Steve Jobs, John Sculley con la Macintosh y Lisa, 1984.

El tercer y tal vez el más decisivo de los conflictos es aún un poco un misterio, las versiones se dividen como el mundo se divide entre los que usan PC y los que usan Mac: la relación entre Bill Gates y Steve Jobs y el surgimiento de Windows como Sistema Operativo. Algunos dicen que Jobs buscaba que Gates licenciara el Point and Click de Apple para que fuese utilizado en las PC’s, a lo que Gates se negó pues él tenía su propio Sistema. Otros, principalmente todos aquellos que hayan visto “Pirates of Silicon Valley”, creen que el problema surgió luego de que Jobs le diera la primicia a Gates para explorar la Macintosh, lo cual devino en que este pudiera desarrollar un sistema a la altura para competir directamente con Apple: Windows.

Steve Jobs con Bill Gates.

Por estas razones, la Macintosh, aun con toda la infraestructura y la ideología que Jobs trazó a su alrededor, no resultó en un gran éxito. Este fracaso, aunado a la tensión que se había generado en los últimos años –algunos cuentan que la gente de Apple temía toparse en el elevador con Jobs pues era muy posible que al abrirse las puertas estuvieran desempleados–, provocó que en mayo del 1985 Sculley despidiera a Steve Jobs de cualquier rol decisivo en la compañía.

Si Steve Jobs hubiera sido una mente ordinaria, con todos los millones que ya tenía en sus bolsillos, y con la depresión de haber sido expulsado de su propia creación, bien podría haberse vuelto un hombre como muchos, perdido en la desgracia y olvidado del mundo. Pero Jobs era un caso único.

No se pierdan mañana el siguiente apartado de este especial que Sopitas.com le dedica al más grande CEO de todos los tiempos.