Después de las renuncias y acusaciones de simulación en el proceso de renovación de la dirigencia del PRI, este martes tres priístas recibieron la constancia de candidatura, con lo que oficialmente van por la presidencia del partido.

La primera es la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco.

Recientemente, la secretaria general del partido afirmó que el partido no ha logrado salir de la crisis pero sigue cometiendo los errores que lo llevaron a la derrota: tratar de imponer a la dirigencia nacional.

Denunció que el expresidente Enrique Peña Nieto está metiendo las manos en el proceso interno para echarle porras al gobernador de Campeche, Alejandro Cárdenas para que sigan controlando el partido.

Luego tenemos al “favorito” y al que varios señalan de estar apoyado para llegar a la dirigencia, el gobernador con licencia de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas.

“Alito” como es conocido por los cuates, cuenta con el apoyo de los gobernadores priístas e incluso ha presumido que tiene el visto bueno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Eso sí, aclaró que no es el candidato mandado por el presidente.

Recientemente el ahora candidato mandó un mensaje a sus contrincantes: que en lugar de estar criticando e inventando cosas, mejor se pongan a trabajar.

Finalmente tenemos a Lorena Piñón Rivera, exdelegada de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Veracruz.

Tras la recién renuncia al partido y al proceso de elección del exrector de la UNAM, José Narro, la ahora candidata Piñón Rivera lo acusó de aparentar ser priísta de la base “para obtener el poder”.

Se ha desempeñado como presidente adjunta del partido en Veracruz, consejera política municipal, estatal y nacional, etc.