Las últimas semanas, por no decir meses, han sido particularmente difíciles para la administración de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. A últimas fechas, Trump ha tenido que malabarear a una Casa Blanca que, al menos en apariencia, se cae a pedazos, los conflictos políticos y sociales detonados por expresiones de odio de supremacistas blancos de extrema derecha (solapados en discurso hasta cierto punto por el presidente mismo) y la ejecución de reformas y políticas públicas que no terminan de cuajar (el mejor ejemplo es, quizá, su reforma al sistema de salud gringo).

No obstante lo anterior (o tal vez por eso mismo), este lunes 21 de agosto, Donald Trump ofreció una conferencia de prensa, en un rally en Phoenix, Arizona, en la cual delineó la estrategia militar a seguir en la intervención norteamericana en Afganistán.

Desde antes de ser siquiera candidato, Trump fue muy contundente sobre la política que Obama debería haber seguido desde 2013 en materia de Afganistán. Desde su perspectiva, la intervención militar sólo era un desperdicio de recursos y de vidas y, por tanto, Estados Unidos no tenía qué hacer en aquel país de Medio Oriente.

Al comenzar su conferencia de prensa, después de agradecer a las personas del ejército, Trump habló sobre cómo se ha dedicado su gobierno a lo largo de los últimos meses a revisar la estrategia norteamericana en Afganistán. “Mi instinto era retirar a las tropas“, explicó el mandatario. Sin embargo, agregó que, después de revisar la estrategia, se llegó a tres conclusiones básicas que hicieron contemplar una estrategia más comprensiva.

¿Cuáles fueron esas conclusiones? En primer lugar, que se necesita llegar a un término que sea honorable y duradero, sobre todo porque se tiene que tener en cuenta que es una guerra que ha costado miles de vidas. En segundo lugar, explicó que las consecuencias de una salida rápida son predecibles e inadmisibles (inestabilidad política, para empezar). Y que las amenazas en el área son inmensas.

¿Qué cambios van a haber en la estrategia militar de Estados Unidos en Afganistán? 

Son varios los cambios en la estrategia que delineó Donald Trump este lunes. A pesar de no dar detalles sobre la implementación de las políticas militares que seguirá Estados Unidos en su intervención en Afganistán, adelantó algunos de los puntos más relevantes.

Principalmente, el presidente Trump habló sobre cómo la estrategia ahora será delimitada por condiciones y no en términos de tiempos; es decir, en vez de fijar fechas y deadlines, la intervención de Estados Unidos en Afganistán estará supedita a condiciones cumplidas (en términos políticos, económicos y sociales); de igual manera, según las condiciones de batalla serán las que den paso a las estrategias militares.

En suma: ahora los comandantes del ejército tendrán la capacidad de poder decidir qué hacer y cómo/cuándo atacar. Ahora podrán actuar en tiempo real con autoridad real. En palabras de Trump, “la venganza será rápida y poderosa”.

¿Cómo se gestaron los cambios?

El anuncio viene de una revisión de varios meses de la estrategia que los Estados Unidos ha seguido en Afganistán hasta la fecha, la guerra más larga en la historia norteamericana hasta ahora. La revisión de las políticas estadounidenses en Estados Unidos culminó con una reunión el viernes pasado entre Donald Trump y el equipo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Después de la reunión, Jim Mattis, Secretario de la Defensa, dijo sentirse cómo con el hecho de que el proceso estratégico para llegar a la decisión fue lo suficientemente riguroso.

Entre las opciones que se le presentaron al presidente Trump se encontraban 1) la posibilidad de retirar a todas las tropas norteamericanas de Afganistán (un movimiento que diversos expertos consideran caótico), 2) uso de contratistas privados, en vez del ejército de Estados Unidos, así como 3)  la presencia de tropas en Estados Unidos para poder entrenar y aconsejar a los países del área, de tal modo que se pueda llegar a una solución política de largo impacto.