Habitantes de Estados Unidos, reciban un cariñoso “amiga, date cuenta” de parte de todo el resto del planeta Tierra. En una más del mentiroso compulsivo presidente con verdades alternativas, Donald Trump aseguró este martes su papá nació en Alemania. Fiel a su estilo, esa declaración es mentira.

En realidad, su progenitor nació en Nueva York.

Como mirrey festejando en la Cibeles —de la alcaldía Cuauhtémoc, obvio—, podemos ver que el presidente de Estados Unidos también es culpable de inventarse antepasados europeos por convivir. “Mi padre es alemán. Era alemán. Nació en un lugar muy bonito en Alemania”, mencionaba esta tarde el mandatario en una reunión con el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Durante el evento, Trump explicaba que considera a los muchachos viejo continente unos buenos aliados y que, específicamente tiene un gran respeto por Angela Merkel y su país.

Una simple googleada, nos dice que su papá, Fred —por Frederick— Trump, nació en 1905 en la ciudad de Nueva York. Claro, también podemos ver su acta de nacimiento por si no nos creen:

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No es la primera vez que se enreda con los verdaderos inicios de su familia. Alguna vez, Donald Trump había mencionado que su abuelo nació en Suecia y se mudó al gabacho cuando apenas era un niño. Otra mentira, por cierto.

La verdad es que el confundido presidente del país más poderoso del mundo sí tiene un poquito de sangre alemana: sus abuelos, Frederick y Elisabeth Trump, nacieron en Alemania y se mudaron a Nueva York poco después de que se casaran. Ahí comenzaría el imperio de bienes raíces que le heredaron a su nieto naranja.

La historia sueca apareció a raíz de que los alemanes no eran muy populares en la Segunda Guerra Mundial y pensaban que sería difícil venderle casas “a tantos Judíos”.