¿Miedito? El pasado mes de abril, el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó el informe presentado por el fiscal especial Robert Mueller sobre las presuntas relaciones del presidente Trump y Rusia para ganar las pasadas elecciones presidenciales. Sin embargo estuvo lejos de estar completo: tenía demasiadas correcciones e incluso páginas completamente censuradas.

Es por eso que el presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara Baja, Jerrold Nadler, presentó una solicitud para que se entregara el texto completo sobre el informe.

Por medio de un comunicado, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, informó que ante el “flagrante abuso de poder del congresista Nadler, y por petición del fiscal general, el presidente no tiene otra opción que invocar su privilegio ejecutivo”. Y ¿para qué creen? Para evitar que ese informe llegue a manos de este comité demócrata.

Para que no queden dudas, el privilegio ejecutivo es un derecho que pueden invocar los presidentes para retener información sobre algunas decisiones internas del Poder Ejecutivo ante la solicitud de otros poderes.

De acuerdo con Sanders, el congresista demócrata tiene el objetivo de “distraer” a la ciudadanía de las “buenas políticas de Trump”.

Explicó que ni el fiscal general ni la Casa Blanca van a responder a las peticiones “ilegales e imprudentes de Nadler”. Supuestamente los demócratas están actuando por venganza porque no les gustan las conclusiones de un informe que asegura que Trump no tuvo una relación con Rusia.

En este sentido, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, afirmó que el presidente Trump esta más cerquita de un juicio político, por lo que cada vez son más evidentes los intentos de obstruir los esfuerzos de los legisladores.