Una de Malick y otra de Ossang desde Morelia

Día tres.

Día tres. Hoy desayunamos chicharron, con frijole, corundas y jugo de naranja con champagne, que es lo que se acostumbra en la industria del cine. Los organizadores del Festival Internaciona de Cine de Morelia confirmaron hoy la presencia de Michel Gondry, todo es fiesta y alegria. El viernes se proyectará Be Kind, Rewind

, tal vez mi película favorita de Gondry. Mañana se vence nuestra acreditación de prensa, así que tal vez para cuando lean estas líneas yo ya este durmiendo en la calle. Sin más, aquí las reseñas de las dos películas que vi por la mañana, la primera un insufrible thriller frances bajo el título de Dharma Guns; la segunda una joya de la filmografia estadounidense a cargo del gran Terrance Malick, tal vez una de las mejores películas de todos los timepos y sin duda mi película favorita en muchos, muchos años: The Tree of life.   Dharma Guns. Una lancha, una loca al voltante, un hombre esquiando sobre el agua, pantalla en blanco negro, un buen soundtrack, ¿Qué mas se le puede pedir a una primer cuadro? Dharma Guns tiene treinta segundos espectaculares y un par de cuadros bien logrados. En realidad, creo que nunca había visto una sala de cine tan encabronada con una película como en la función de estreno del film del director frances, F.J. Ossang. Los franceses saben como hacer encabronar al mundo. Según la sinopsis, Dharma Gun es un thiller postapocaliptico en el que un cientifico trata de recuperar la memoria tras un trágico accidente de bote y, suponemos, salvar el mundo de las “duplicaciones géneticas”, una especia de zombies. Zombies que por cierto nunca vemos. La premisa no está mal, la estetica no está mal, pero es ese hijo de puta del protagonista con su flequillo siempre en la cara, tendencia al lloriqueo y el grito y adicción a la poesía existencialista, es lo que termina por hacer que uno quiera bolarse la cabeza con una escopeta. Fui uno de los pocos que terminaron de verla, la sala, se fue vaciando conforme la película avanzaba, a los diez minutos del inicio la mitad de la sala ya se había salido a fumar un cigarro o tirarse a un río. ¿En que termina? No importa, si pueden, no la vean. The Tree of Life ¿En dónde está dios cuando un hijo muere, en donde está y por que no hace nada? La reinterpretación de Terrence Malick del libro de Job, plantea una relfexión inquietante sobre la vida y la muerte, el hombre y su relación con lo que está más allá de su entendimiento, lo muy grande y lo invisble, el bien y mal, lo abarca todo como las buenas películas, como las obras maestras. ¿En dónde estabas tú, cuando cree el universo? le reponde Dios a Job, cuando este lo interroga. Las cosas malas también le pasan a los hombres buenos, sentencia Malick en voz de uno de sus personajes. No hay nada que hacer contra la voluntad divina y se puede estar en paz o no con ella, pero no entenderla. Las cosas malas también le pasan a las familias del sueño americano, de la Ford y los suburbios de árboles gigantes y la reconstrucción de la vida de un hombre, a partir de la muerte de su hermano, de la ausencia, le sirve a Malick para recordarnos que nada permanece y que todo, lo infimo y lo gigantesco, está en movimiento siempre en movimiento. Sin duda, una obra maestra de un director capaz de plantear una reflexión inquietante. ¿En dónde está Dios cuando las cosas no van bien? Da la impresión de que Malick sabe la respuesta.

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