Viaja por menos de 5,000 pesos: Juchitán

Sí, señores y señoritas, a más de cuarenta grados a la sombra, en el centro del Istmo de Tehuantepec y a tan sólo media hora de la costa Oaxaqueña, con ustedes nuestra segunda recomendación para estas vacaciones de semana santa: Juchitán, Oaxaca, tierra de hamacas, huevos de tortuga, mezcal y tamal de iguana.

¿Cómo llegar?

En ADO por menos de mil pesos el pasaje, directo desde la TAPO, o en auto: diez horas de carretera por la libre, dirección a Oaxaca primero, luego, según las recomendaciones del Hacha, lo mejor es seguir los letreros.

¿Qué hacer?

Cómprense una hamaca por menos de doscientos pesos en la plaza central y cuélguense un rato de un árbol. Chínguense unas heladas en cualquiera de las más de cien mil millones de cantinas de la ciudad o prueben alguna de las excentrecidades de la gastronomía local: tamales de iguana con huevo, carne de armadillo o jaiba con chipotle.

O, por que no, en el mercado municipal, éntrenle por veinte pesos a probar a la madre de las bebidas extravagantes: el Bupu, una bebida espumosa de origen zapoteca, elaborada a partir de la espuma de chocolate y flor de guiexaxi.

Por la noche, les recomendamos refugiarse del calor en alguna cantina, echar el trago con los parroquianos del lugar y entrarle al mezcal con singular alegria o echarse un viaje de media hora a la costa y en la playa de San Vicente, aventarse el trago bajo las palapas, esperar la luz del día y por la mañana tomar una barca con dirección a la isla de Cerro Negro, un paraíso de arena blanca y vegetación desértica, en donde por menos de cien pesos podrán hacerse de un lugar para dormir y un desayuno.

Pero claro, amigos, no todo puede ser playa y mujeres hermosas.

Heredera de una rica tradición zapoteca, en la ciudad de Juchitán podrán visitar museos y galerías con obras de artistas de la talla de Francisco Toledo, integrarse a las celebraciones populares y, ¿por qué no?, hasta echar el dancing con un muxe.

Para todos los amantes de la fiesta, en semana santa, por toda la ciudad se celebran Las Ermitas, una serie de fiestas patronales dedicadas a los santos de cada uno de los barrios de la ciudad.

Para ser bien recibido basta con presentarse con un carton de cervezas (no es broma) y una pequeña contribución monetaria para el organizador: cincuenta pesos (está algo marro, pero es lo más común).

Aquí un consejo: no saques tú a bailar a nadie, es probable que seas despreciado y humillado. En Juchitan la mujer es la que manda, así que será mejor que esperes que ella te invite. Y si una mujer te invita a bailar por ninguna razón te niegues, no importa tampoco que no sea una mujer sino un hombre.

Conocidos por el sobrenombre de muxes, los gays juchitecos disfrutan de una ambiente de tolerancia poco comun en territorio mexicano.

Así las cosas, si un muxe te saca a bailar, acepta y échate un par de sones, ¿juay not?

Y por si no te latió esta, no te pierdas nuestra primera recomendación para estas vacaciones y viaja por menos de 5,000 pesos Durango