¡Ay esa Constitución, de veras! Siempre metiéndose en lo que no le importa. En la noche de este jueves, el equipo de redes sociales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) quería sumarse a la conversación y se aventó un tuitazo referente al drama de las gasolinas y el huachicoleo. Todo iba muy normal hasta que la gente se dio cuenta que su mensaje de apoyo al Presidente se pasaba la Constitución por el Arc de Triomphe.

Ya saben, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, esa que los políticos adoran cuando les conviene y les estorba cuando tienen alguna idea brillante, se metió como el Super portero para interrumpir las porras de la Cuarta Transformación.

Primero, acá está el tuit en cuestión, en screenshot para que luego no digan.

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Todo muy bonito, ¿no? Colores oficiales, dibujito del Tata Cárdenas, una facilidad de palabra digna de Demóstenes —el griego, no el gato— y un curioso mensaje de apoyo al presidente. Para su mala suerte, justo ese pequeño chiquitibúm terminaría por ser el grave error.

Ahí es donde entra el mentado artículo 134 de la Constitución: 

“La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales, los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público”.

Puej jí, por más que hablar de Andrés Manuel López Obrador “sí jale”. Por más que la estrategia de la mitad de los funcionarios sea nomás juntarse con él y que se les pegue un poquito su presidencial popularidad, parece que en esta ocasión las leyes prohiben ese movimiento.

Y sí, al final del día es un tuit que se borra con dos simples clicks.