Las situaciones de violencia que se desataron en el poblado oaxaqueño de Nochixtlán durante el fin de semana atrajeron la atención de la opinión pública que, a pesar de la gran cobertura en los medios, aún mantiene algunas dudas sobre lo que ocurrió de verdad.

Entre declaraciones contradictorias, fotografías delatoras y denuncias en redes sociales, los motivos y pormenores detrás de las hostilidades entre un grupo de maestros y la Policía Federal siguen siendo un misterio. Aquí hay 5 preguntas cuyas respuestas están en el área más gris de todo el asunto.

Si no fueron los maestros ni los policías quienes iniciaron la agresión, ¿entonces quién fue?

Hay muchas versiones sobre quiénes son los que iniciaron el enfrentamiento entre policías y manifestantes la tarde del domingo 19 de junio en Nochixtlán, Oaxaca. Lo único en lo que están de acuerdo todos estos relatos es que un grupo de personas con capuchas empezaron el fuego.

El comisionado general de la Policía Federal, Enrique Galindo, sostiene que “un grupo de personas distintas al movimiento magisterial” dispararon en contra de civiles, maestros y policías. Mientras que Gabino Cué, gobernador de Oaxaca, señaló a organizaciones como el Frente Amplio de Lucha Popular y al Consejo de Defensa de los Derechos del Pueblo y Comuna de Oaxaca, quienes tuvieron participación en la APPO, como los responsables.

Según el coordinador del PRD en la cámara de diputados, Francisco Martínez Neri —quien estuvo presente en Nochixtlán—, gente infiltrada entre la población fue quien empezó algunas acciones de ataque y avanzó hacia los manifestantes junto con un grupo de policías.

La directora del diario El Sur, Ivonne Flores, reporta que un grupo de desconocidos encapuchados intimidaron a los periodistas que cubrían el choque, y que terminaron disparándole al reportero Elidio Ramos Zárate.

Lo único claro aquí es que nadie ha podido identificar, con certeza, a este misterioso grupo.

¿Por qué dijeron que los policías iban desarmados hasta que las redes sociales los señalaron?

En los albores del conflicto, la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) negó rotundamente que los policías en el operativo estuviesen armados.

Pronto, esa declaración fue desmentida por las fotos y videos de varias agencias de información nacionales e internacionales. “Son totalmente falsas y no corresponden a los hechos que se están generando en la entidad”, reviraron las autoridades a los medios.

Ante las evidencias fotográficas, la policía reculó y aceptó que sus efectivos sí estaban armados, “pero sólo al final” y para combatir a quienes les estaban disparando.

Nos queda la duda sobre su versión, ya que los reportes de los periodistas presentes en la zona del conflicto señalan que desde un principio los policías empuñaban armas de asalto ¿Y, entonces, por qué salieron a defender tan duramente la primera versión?

Si la policía desconoce quién los atacó, ¿a quiénes detuvieron y por qué?

Según la CNTE, los policías detuvieron a 27 miembros del magisterio y los llevaron al cuartel general en Santa María Coyotepec. Otros reportes señalan que los uniformados arrestaron, sin motivo alguno, a 18 habitantes que estaban por sepultar a un familiar en el panteón de Nochixtlán. En ninguno de los casos los detenidos han podido comunicarse con sus familias ni se les ha explicado la razón por la que los arrestaron.

Al parecer no buscaron quién se las hizo, sino quién se las pagara.

Si fue un grupo de choque, ¿cómo no se dieron cuenta los policías?

¿Qué, acaso, no existe una unidad de inteligencia en la Policía Federal que pudiese prevenir o, al menos, detectar la aparición de estos grupos subversivos infiltrados en la manifestación de los maestros?

Los uniformados pensaban que se trataba de una acción de desalojo casi de rutina pero, que de la nada, aquello se volvió “uno de los episodios más complejos de la corporación” y después acusaron a este grupo violento de tenderles una emboscada.

¿Les cae que nadie vislumbró esta posibilidad? Si es así, en serio, alguien está haciendo muy mal su trabajo. ¿Acaso no es ésta la misma respuesta que dieron los mandos oficiales en otros casos como las masacres de Apatzingán y Tlatlaya? Si las autoridades pudieron encontrar al Chapo dos veces, ¿por qué no tienen bien identificados a estos provocadores que aparecen con bastante frecuencia?

¿Por qué tardó tanto el gobierno en escuchar a los maestros?

Luego de los once muertos que ha dejado —hasta el momento— el enfrentamiento en Nochixtlán, “la búsqueda tuvo éxito”. Representantes de la CNTE van a conversar, finalmente, este miércoles con Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Esta es una victoria para la lucha de los maestros después de que el 25 de mayo, Aurelio Nuño, secretario de Educación Pública, les negó el diálogo hasta que aceptaran la Reforma Educativa.

Lástima que lo hicieron hasta ahora. Pareciera que en México no se pueden evitar las muertes a través del diálogo. Más bien, es casi un requisito que antes hayan muertos para después tener un diálogo.