Mientras que el mundo se asombra nomás porque Mick Jagger anda baile y baile a poco tiempo de que le metieron cuchillo por problemas cardiacos, la senadora Jesusa Rodríguez no se quiso quedar atrás para demostrar que acá también hay galleta.

Valiéndole gorro la contingencia ambiental, Jesusa Rodríguez no tuvo broncas en zamparse una buena cantidad de micropartículas mientras corrió a todo galope el camino que la llevó hasta la punta de la pirámide de Cuicuilco… ¿por? Pos sabrá dios. Unos dicen que lo hizo para ofrecerse en sacrificio para que lloviera, otros porque le explotó la tacha… pos quién sabe.

Esta nueva y locochona aventura de la senadora por Morena fue difundida ayer en video. Y bueno, todo nomás para retar a quien quiera a romper el récord establecido: 55 segundotes para llegar hasta la arribota de la pirámide.

Quien logre reducir la marca impuesta por Jesusa Rodríguez se hará acreedor a un regalo, el cual podrá ir a recoger a la oficina de la también actriz de cabaret. Según nuestras nada confiables fuentes, el premio si rompes el #JesusaChallenge es un costal de maíz no transgénico, una mascara prehispánica (pa’ que armes tu propio performance) y una buena dotación de sábanas (y no precisamente para cubrir el colchón).

No es la primera ni única vez que Jesusa arma la cábula en redes sociales. Tal vez la recuerden por videos como “pin%&/es carnitas imperialistas”, “si Sor Juana viviera, mi churro encendiera” y ese rifado performance con el que presentó su iniciativa “Salvemos al Maíz”…

Ahhhh, por cierto, la zona arqueológica de Cuicuilco se ubica al sur de la CDMX, en la alcaldía de Tlalpan. La palabra Cuicuilco quiere decir “lugar donde se hacen cantos y danzas” (esa Jesusa fue entonces la que se rifó con la lluvia) y “aunque el área de visita se limita a la Gran Basamento Circular, la zona incluye el área llamada Cuicuilco B, localizada en el deportivo de la Unidad Habitacional Villa Olímpica; el montículo circular de Peña Pobre, dentro del actual Parque Ecológico y la Pirámide de Tenantongo en la parte alta del Bosque de Tlalpan“.

Aunque no vayan a echar el bofe, pues denle una visitada.