Ya puedes ver los cuadros de la XVI Bienal de Pintura Rufino Tamayo

La XVI Bienal Rufino Tamayo ha publicado a los seleccionados que expondrán sus piezas para que todos podamos verlas. Aquí te damos muy buenas razones por las que tienes que ver los trabajos de este año.

Primero lo primero: ¿Qué es una bienal?

Básicamente, lo que intenta una Bienal, es juntar el trabajo de artistas contemporáneos (en cualquier de sus aplicaciones, cine, pintura, etc.) para poder tener un panorama del arte actual. Como su nombre lo dice, ocurren cada dos años y son una excelente forma de conocer el estado en que se encuentra el arte de una ciudad, de un país, o de todo el planeta si es una bienal mundial. Hay una convocatoria, luego, los expertos (idealmente) seleccionan los trabajos, hacen investigaciones sobre la pieza y las ideas del artista y se así se cura la bienal.

La Bienal Rufino Tamayo fue creada por el pintor que siempre tuvo inquietudes que beneficiaran a la sociedad. Este año, la XVI Bienal Tamayo mostrará los trabajos seleccionados a partir de hoy. Por primera vez, hubo un Comité Curatorial (aquellos que eligen a las piezas que formarán parte de la bienal): el curador Erik Castillo y los artistas Patricia Soriano y Luis Hampshire. Ellos tres han seleccionado de entre 1022 artistas y un total de 2606 obras.

El resultado son 57 piezas que intentan dar un panorama del arte contemporáneo en México.

Como se darán cuenta, en la selección conviven muchos estilos y propuestas:

Está por ejemplo la obra de Agustín González García (Distrito Federal, 1978). Esta pieza se llama El último astronauta, y es un óleo sobre tela. González García dice que  “La pintura es un medio del arte contemporáneo, una herramienta de investigación, una forma de construcción de la historia, del pensamiento; pintura cuerpo, pintura acción, pintura lienzo, pintura posición política. Es un medio que tiene problemas de representación, y es presentación, realidad, imagen, concepto, factura y enigma.”

 

Agustín González García

Está también esta pieza llamada Paletas de Pintura y otras Técnicas de Los Maestros (Fórmula Antienvejecimiento y Antimiseria, 0% Oxidación), es de Natalia Ibáñez Lario y es una impresión sobre acrílico con recorte láser de Bi-White, crema blanqueadora de piel, crema concha de nácar, proteoglicanos FPS, geles cien por ciento libres de parabeno, geles con parabeno, cremas curativas de esencia de serpiente e insectos, y otras tecnologías cosméticas sobre escáner, separadores de aluminio. Natalia dice que su trabajo  “habla de la pintura contemporánea, a través de los mecanismos y máquinas inherentes en la creación y distribución del medio digital. Varias de mis series pictóricas fueron creadas con la cama del escáner vacía“.

Natalia Ibañez Lario

Está también la obra de David Garza (Nuevo León, 1973).  Este cuadro se llama Tres aves (de la serie Las Batallas), y es un acrílico y esmalte acrílico sobre tela. David asegura que trabaja  “de manera interdisciplinaria, sin embargo, la pintura ha sido el eje fundamental de mi obra. Me interesa presentar imágenes aparentemente serenas, casi poéticas, pero que al adentrarse en sus estratos y metáforas más profundas hacen evidente la crítica o reflexión. Me valgo de figuras de animales que funcionan como metáforas del ser humano, y de abstracciones que aparecen como si fueran pequeños cosmos que representan el inicio frágil de toda forma de vida.”

David Garza

Este cuadro es de Javier Peláez Gómez (Distrito Federal, 1976), se llama  Vanitas #8, y es un óleo sobre tela (díptico). Javier asegura que “En un principio, mi proceso profesional estaba inmerso en el estudio de la realidad y su representación más detallada. En los últimos años, mi trabajo ha pasado por un periodo de exploración y transformación. El interés ya no está enfocado en la factura mimética y virtuosa de los cuadros, mis pinturas –enfocadas en los asuntos del “pastiche” y del “gusto”– ahora se sostienen como tales en una condición contemporánea de autonomía que, sin embargo, instrumenta (y re-dirige) la referencia a la realidad y el uso de imágenes fotográficas.”

Javier Pelaez

 

Esta se llama Maison d’artiste 2, es de Luis Alfonso Villalobos (Jalisco, 1976) , y es un acrílico sobre tela. Luis Alfonso dice que su práctica “refleja la estética del descontento, en la cual se revisan las condiciones acerca de la posibilidad de que las ideas sean relevantes en contextos y estados de representación alterados. Las ideas acerca de la naturaleza, el urbanismo y la arquitectura forjan nuevas maneras de explorar las dimensiones trascendentales de ciertas situaciones, en términos de dislocación y despojo, percepción y representación, ideas sobre el fracaso y el pesimismo.”

Luis Alfonso Villalobos

Luego está este cuadro llamado Canarios y colibrí en caída libre es de Luis Verdejo (Baja California, 1967) y es un acrílico sobre tela sobre MDF, (cuatro módulos). Luis Verdejo no recuerda que  “Como diría el poeta W.C. Williams sobre el poema: «no ideas sino en las cosas». Esto significa que existen ideas dentro de la obra artística, pero las ideas no son preconcebidas antes de comenzar a pintar, sino que en el proceso pictórico esas ideas se encuentran inmersas, y son indisolubles del cuadro pintado. La pintura como un estado de disponibilidad interior, de vaciamiento, para dejar que surja, que salga a flote, en el acto de pintar, aquello que en el interior del pintor es una nebulosa y que se logra condensar en formas y colores en el cuadro.”

Alejandra Venegas

Está también la obra de Cora Van, este cuadro se llama Frecuencias prohibidas. Cora Van cuenta que todas sus “obras tienen la misma intención… Buscan una comunicación directa y crean una forma nueva del entendimiento. Percibiendo y reflejando nuevas posibilidades de interpretación, nos recuerdan a nosotros mismos de dónde venimos para conectarnos de nuevo a la energía creativa de la vida.”

Cora Van

Está también este cuadro llamado Estanque, y es de José Ángel Robles (San Luis Potosí, 1954). José ángel cuenta que su “práctica personal de la pintura tiene dos vertientes interrelacionadas: el tema que suele ser el paisaje, y la pintura misma y la forma en que se aplica y se desarrolla en la tela. Una determina a la otra y viceversa. No creo necesario justificar el paisaje intelectualmente, es algo que ocurrió en la infancia ante el misterio que el paisaje evoca. Mis cuadros son obras abstractas, guiadas por la idea del paisaje.”

Jose Angel Robles

 

Estas apenas son algunas muestras de las 57 piezas que pueden en la Bienal.

 

Y ¿por qué es importante ir a esta Bienal?

La Bienal Rufino Tamayo no solo tiene décadas de juntar a grandes exponentes desde que fue fundada, lo verdaderamente importante es que es un esfuerzo por explicar el estado en el que se encuentra el arte mexicano en este momento.

El hecho de curar piezas de artistas que producen en este momento es muy importante porque es a través de eventos como esta Bienal que conocemos lo que los artistas mexicanos piensan de nuestro entorno, sus ideas, al fin y al cabo están discutiendo temas y momentos que nosotros vivimos. Este arte se hizo para que nuestros ojos lo vieran.

No quiero decir que ir a la Bienal es como tomar una clase de qué pasa en México actualmente, más bien, conocer las idas de estos artistas nos ayuda a formar un mapa mental de sus inquietudes que bien podrían ser las nuestras.

No hay que ser un experto para acudir a una bienal. Es de verdad un gran experiencia poder ver estos cuadros expuestos, así que no duden en acudir.

La Bienal Tamayo se expone en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo. Av. Paseo de la Reforma no. 51, Col. Bosque de Chapultepec, Del. Miguel Hidalgo; estará abierta al público hasta el próximo 19 de octubre.