Si estás hasta la coronilla de pelear todos los días con el tráfico, de luchar desesperadamente por entrar al vagón del metro, el trabajo te aburre miserablemente, el salario no te alcanza, te cansaste de respirar humo, no recuerdas cuándo fue la última vez que viste un cielo lleno de estrellas y ya no soportas a tus vecinos: múdate a una Ecoaldea.

Las Ecoaldeas surgieron alrededor de los años 60 y sí, claro que fueron inventadas por los hippies, pero su evolución se dio a finales de los 70. En 1991 Robert Gilman acuño la palabra Ecoaldea, un asentamiento humano que se basa en los principios de la permacultura para satisfacer las necesidades humanas integrándolas respetuosamente al medio ambiente y que puede existir indefinidamente.

La presión del sistema económico mundial obligó a las personas a abandonar las formas de vida rurales basadas en economías locales de escaso impacto ambiental y con fuertes lazos comunitarios para sumarse a los ejércitos de fuerza de trabajo barata de ciudades completamente alejadas de la naturaleza, con un tejido social precario y marginal y un crecimiento completamente descontrolado.

La tendencia actual es un aumento exponencial de la población mundial, según las proyecciones actuales para el 2050 se llegara a 9 mil millones de habitantes y estos vivirán principalmente en las ciudades lo que plantea retos descomunales para la convivencia urbana, es necesario empezar a crear alternativas para enfrentar los problemas que traerá consigo este impresionante aumento de la población. Frente a estos grandes retos las Ecoaldeas plantean soluciones muy interesantes y se muestran como una alternativa viable.

Por principio las Ecoaldeas tratan de ser completamente autosustentables, siembran sus propios alimentos, producen la energía que necesitan y construyen sus propias viviendas por lo que a sus habitantes les es posible ahorrarse ingentes cantidades de dinero. En segundo lugar, las Ecoaldeas tiene su propia forma de gobierno, generalmente una asamblea de iguales donde se toman las decisiones en conjunto; en el aspecto económico parten de una ética muy igualitaria conocida como economía de Fondo Común que privilegia el sentido de comunidad antes que el interés individual, tomando en cuenta las necesidades de cada uno de sus miembros y evitando la explotación, lo que permite crear fuertes lazos de solidaridad y desarrollar proyectos comunitarios de gran alcance. Además cuentan con sus propios sistemas educativos que se integran dentro de la vida misma de la comunidad, alejándose de la estandarización y la nefasta influencia de los sistemas educativos escolarizados; en realidad la educación en las ecoaldeas no se limita únicamente a los niños y jóvenes sino que abarca a toda la comunidad, y no se trata únicamente de aprender conocimientos o técnicas, sino de reaprender a convivir, a llevar una vida más sana y feliz y a relacionarse con el mundo mediante formas distintas a la competencia y la acumulación.

Actualmente existen más de mil ecoaldeas alrededor del mundo en las que se construye lo que posiblemente sea el futuro más viable para las comunidades humanas. Desde 1995 se conformó

The Global Ecovillage Network (GEN) en Findhorn Escocia cuando 400 personas provenientes de 40 países se reunieron en la Conferencia sobre Ecoaldeas y Comunidades Sostenibles y decidieron fundar una red que uniese a los cientos de pequeños proyectos alrededor del mundo cuya intención es reducir su huella ecológica, alejarse de la dependencia de combustibles fósiles y de las prácticas consumistas de las sociedades industrializadas.

Pero quizá lo más importante de las Ecoaldeas es que buscan retomar el sentido sagrado de la vida, insertando al ser humano en una visión holística del mundo que trata con respeto a todos los seres que nos rodean, generando un relación armónica con la naturaleza, sin depredarla, tomando de ella solo lo necesario y convirtiendo a la comunidad en un medio para restaurar el equilibrio ecológico y devolverle la belleza al mundo, lo cual es la aspiración más elevada de todo practicante comprometido de la permacultura y de todas aquellas personas que luchan por hacer del mundo un mejor lugar para vivir.

Colaboración de: Tlali Bienestar y Conservación AC