¿Por qué me interesa?

Todos los chilangos nos enfrentamos a un dilema:¿Pagar mucho por mi departamento para estar cerca del trabajo y amigos? ¿O tener una renta barata en la periferia, pero pasar dos horas en el tráfico cada día?

La CDMX es un monstruo maravilloso en el que coexisten más de nueve millones de personas. Desafortunadamente, en los últimos tiempos la capital mexicana ha sido una de las que más ha encarecido sus precios inmobiliarios, al punto que las rentas crecen todos los años por encima de la inflación. Este problema ha hecho que muchas y muchos chilangos experimenten un dilema respecto a qué es mejor: ¿Pagar mucho por mi departamento para estar cerca del trabajo y amigos? ¿O tener una renta barata en la periferia, pero pasar dos horas en el tráfico cada día?

La realidad de la ciudad es dura y cara, sobre todo si queremos independizarnos de nuestra familia. Según la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI), para vivir en la capital mexicana de una forma austera, pero digna, se necesita ganar al menos 18 mil pesos al mes, una cantidad mínima, que apenas cubre una renta de seis mil pesos, comida básica, algunas salidas al mes y transporte público.

Ciudad vs Periferia
La Ciudad de México es una de las más caras del mundo./ Imagen Wikipedia

El problema es que, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, esta cifra, que no es suficiente y casi no alcanza, solo la gana poco menos del 5% de la población. Por otro lado, encontrar un departamento a menos de ocho mil al mes representa una verdadera odisea, sobre todo si consideramos que el promedio de renta en las alcaldías más céntricas de la ciudad está por encima de los catorce mil pesos.

En medio de este panorama, a muchas personas, quizá a la gran mayoría de las y los trabajadores, no les queda más que o compartir su casa con familiares o amigos o mudarse a la periferia, donde la vida es dramáticamente más económica, ya que un alquiler promedio en zonas limítrofes de la urbe ronda entre los cuatro mil y los ocho mil pesos.

¿Por qué las rentas son tan caras en la CDMX?

De acuerdo a los expertos en urbanismo, el sector inmobiliario de la Ciudad de México se ha encarecido con los años por un tema particular: hay mucha demanda y hay esencialmente pocas viviendas. Y aunque pareciera un problema sencillo cuya solución es construir más, en realidad se trata de un desafío inmenso para el que no hay solución evidente.

Esto se debe a varios factores; uno de los más importantes está relacionado con la centralización de la ciudad. Cuando hablamos de oferta laboral y de propuestas culturales y gastronómicas, casi todo sucede en las mismas alcaldías: Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Álvaro Obregón. Dicha concentración hace que en estos lugares se dispare desproporcionadamente la demanda de viviendas y que los precios suban sin parar.

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En esta ciudad hay más gente buscando dónde vivir que lugares para vivir./Imagen Unsplash

Otro fenómeno que ha influido en el costo de las rentas es sin duda la gentrificación y la llegada masiva a nuestra ciudad de los llamados “nómadas digitales”. Hablamos de un inmenso grupo de extranjeros que reciben ingresos en otras monedas y generan una especulación inmobiliaria sin precedentes.

Finalmente, no hay que dejar a un lado el papel del gobierno. Las rentas caras son también producto del transporte ineficiente en varias zonas de la capital. Sobre todo, son producto de la falta de planes de urbanización eficientes en los que haya viviendas de interés social y se ponga un alto al aumento desmedido de las rentas más allá de la inflación.

Vivir en la ciudad (aunque sea más cara)

La Ciudad de México es tan grande que, aunque vivamos dentro de ella, eso no quiere decir que estemos cerca de los “centros urbanos” más importantes. Tristemente, la conectividad y el acceso inmediato a servicios solo se concentran en unas cuantas alcaldías de la capital.

En este radio están las colonias de la zona centro, como la Roma o la San Rafael, las del poniente, con gran plusvalía, donde se ubica Polanco y Santa Fe, y las residenciales ubicadas al sur de la capital, donde se incluyen la del Valle, Miguel Ángel de Quevedo y hasta las calles míticas de Chimalistac.

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En la ROMA un departamento puede costar hasta 30 mil pesos./Imgen Usplash

Vivir en estas alcaldías tiene grandes ventajas, pero quizá la más importante es la conectividad. Pocas cosas tan amigables con nuestro estilo de vida como tener cerca el trabajo, las escuelas, los bares y hasta las consultas médicas. Además, estos barrios cuentan con una gran red de transporte público, que incluye bicicletas, y quizá una de las mejores ofertas comerciales del país.

No obstante, las rentas están en el cielo; algunos departamentos pueden superar los 30 mil pesos mensuales. Por otra parte, vivir en estas alcaldías representa un alto costo de vida, saturación, ruido y, en muchos casos, la posibilidad de vivir en espacios reducidos que no valen el dinero que gastamos en ellos.

Vivir en la periferia (aunque sea más lejos)

Cuando hablamos de “las afueras de la capital”, nos referimos principalmente a ese grupo de municipios conurbados del Estado de México y a aquellas alcaldías que se encuentran radicalmente alejadas del centro de la ciudad. Se trata de lugares que están casi siempre a poco más de una hora del trabajo y de los centros sociales.

La ventaja más destacada de la periferia es sin duda los precios de las rentas y los tamaños de las propiedades. Mientras que un departamento de menos de 70 metros cuadrados en la Roma puede costar hasta 20 mil pesos, aquí se puede conseguir una casa con jardín por ese mismo precio. Asimismo, en lugares como: En Lerma, Cuautitlán, Ecatepec o Ixtapaluca hay espacios de 4 mil pesos.

Ciudad vs Periferia
La periferia tiene más ventajas de lo que nos imaginamos./Imagen Unsplash

Otro gran beneficio de mudarnos a estos sitios es que (dependiendo del municipio) nos ofrecen un costo de vida más accesible, mayor tranquilidad en los barrios y, en muchas ocasiones, contacto directo con la naturaleza, ya que una buena parte de las colonias o calles quedan cerca de pulmones verdes asombrosos.

Si queremos hablar de los inconvenientes, claro que en algunos lugares hay que tomar en cuenta la inseguridad, pero el más grande es sin duda la lejanía con los centros de trabajo de la ciudad. Casi todas las oficinas chilangas quedan a más de una hora de distancia, sin contar el tráfico, las lluvias y si usamos el transporte público. Si nuestra casa, por ejemplo, está en Naucalpan y nuestro trabajo en la del Valle, podemos perder dos horas de ida y dos de regreso.

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