Lo que necesitas saber:
El "pedir calaverita" aún es una tradición típica entre los niños y niñas de México. ¿Cómo se origino esta costumbre tan particular de las fiestas del Día de Muertos?
Entre las tradiciones que traen las fiestas del Día de Muertos tenemos la de los niños que salen a “pedir calaverita” por las calles. ¿De dónde viene esta costumbre tan arraigada y cómo se ha transformado con el paso del tiempo? Aunque es muy parecida a la de “dulce o travesura” del Halloween, esta costumbre es 100% de origen mexicano y nació como un acto de caridad hacia los difuntos.

Existen distintas versiones sobre cómo nació esta tradición, que aunque hoy en día se mezcla con las celebraciones de otras culturas, con los niños que se disfrazan de personajes y monstruos el 1 de noviembre para ir a pedir golosinas, se dice que en nuestro país tiene raíces prehispánicas y se originó durante la colonia para consolidarse en el siglo XVIII. Aquí le daremos un repaso a estas historias y las leyendas relacionadas con los difuntos.

Pedir calaverita era mucho más seguro en el siglo XX. Las familias y comerciantes se conocían y los niños podían salir solos por las calles de su barrio a “calaverear” con canastas, ollas de barro, bolsas de papel o cajas de cartón decoradas con motivos mortuorios. Además de dulces, dentro de la tradición, los pequeños más humildes recibían una ayuda económica para sus familias. Hoy esta costumbre ha cambiado pero su esencia no se ha perdido del todo.
Los orígenes del “pedir calaverita”
Algunos historiadores cuentan que la tradición se dio en tiempos coloniales, cuando los patrones o terratenientes de las haciendas le regalaban comida, aguinaldos y dinero a sus peones para que el 2 de noviembre pudieran hacer sus ofrendas y asistir al cementerio para visitar y honrar a sus difuntos. La costumbre evolucionó y entonces los trabajadores recorrían los lugares con sus hijos para pedir estas dádivas.

También durante la colonia surgió la costumbre de que los niños llevaran chilacayotes (una variedad de calabaza) tallados con la típica forma de calavera y con una vela adentro para alumbrarse el camino mientras rezaban y pedían caridad. El concepto de “dar calavera” nació alrededor del periodo independiente, cuando los hacendados regalaban pan de muerto o alfeñiques (dulces con forma de calavera) a sus trabajadores y sus pequeños.

Según se ha documentado, ya en el siglo XVIII este tipo de costumbre tenía el nombre de “caridad funeraria”, pues en los funerales o en las fiestas dedicadas a los muertos, las familias adineradas daban limosnas, dinero o pan a los más necesitados por el bien del alma de los difuntos, mientras quienes recibían estos bienes encomendaban el alma de los fallecidos mediante la oración.
El posible origen prehispánico
Aunque no hay información concreta sobre esta tradición en el México antiguo, hay una leyenda que habla sobre un niño macehual (de la clase baja) que salía a recolectar comida con la cara pintada de calavera para tener qué ofrendar para sus padres muertos, pues las ofrendas en culturas como la mexica, maya o purépecha tiene más de 3 mil años de antigüedad. Según algunos, con este pequeño nació la costumbre de “calaverear”.
Las fiestas de los difuntos en México
Los mexicanos tenemos la tradición de celebrar el Día de Todos los Santos el 1 de noviembre, fecha que se dedica a los difuntos más pequeños o “muertos chiquitos”. Ese día es costumbre que los niños y niñas salgan disfrazados de catrines y catrinas, el famoso personaje inventado por José Guadalupe Posada. Además, en ese día se celebra a los santos que no tienen una fecha en el calendario.

El 2 de noviembre está dedicado para recordar y honrar a los muertos adultos y se hace oración por su purificación. Entre otras tradiciones de estas fiestas, el 28 de octubre se dedica a los que murieron de forma trágica o por accidente y se coloca la primera veladora y una flor blanca en la ofrenda, mientras que el 30 y el 31 de octubre se pide por los niños que perdieron la vida sin ser bautizados o que no alcanzaron a nacer.
La evolución de esta tradición
En la actualidad, la tradición de pedir calaverita ya está muy fusionada con el Halloween norteamericano, que a su vez tiene sus orígenes en el Samhain, una fiesta con más de 2 mil años de antigüedad que los pueblos celtas de Irlanda, Inglaterra y el norte de Francia celebraban cada 31 de octubre para marcar el fin de la cosecha y del verano.

Ellos creían que en esa fecha la frontera entre los vivos y los muertos se desvanecía y la gente prendía fogatas y usaba máscaras para ahuyentar a los fantasmas. La costumbre se mezcló con la tradición cristiana que eliminó las fiestas paganas, así se creó el All Hallows’ Eve o Víspera de Todos los Santos y la tradición llegó a los Estados Unidos en el siglo XIX gracias a grupos de inmigrantes irlandeses.

Pero como bien sabemos, estas festividades se han modificado y comercializado. Tenemos adornos, disfraces y calabazas de plástico para que los pequeños salgan a pedir dulces de casa en casa. Los mexicanos seguimos colocando nuestras ofrendas tradicionales para recordar a nuestros difuntos y por las calles encontramos a los niños que nos dicen la típica frase: ¿Me da mi calaverita?

