Lo que necesitas saber:
Jessie Ware regresó a la Ciudad de México tras cuatro años de ausencia para encabezar The Superbloom Tour, agotando dos funciones en el Teatro Metropolitan
Jessie Ware regresó a la Ciudad de México tras cuatro años de ausencia para encabezar The Superbloom Tour, agotando dos funciones en el Teatro Metropolitan y convirtiendo la velada en el escenario perfecto para presenciar su gran “super florecer” artístico.
La británica se adueñó del recinto con una fiesta monumental dividida en fases que transitaron entre baladas de amor idealizado, romance casual y momentos eróticos de carácter dance que desataron la euforia total. Un fiestón.

Una noche de celebración para Jessie Ware en su primer Metropolitan
Con cinco músicos en escena, una escenografía elegante y un trío de bailarines, Jessie abrió la noche con un manifiesto para dar paso a la presentación de su banda completa en un dinámico jam.
Uno de los momentos más divertidos llegó en “Mr Valentine”, donde interactuó con un mueble para dejarse cargar, posar y usar un megáfono, respaldada por un crew que transformaba los fondos y props entre cada rola para redondear un montaje impecable.
En cortes como “Save a Kiss” y “The Kill”, la artista demostró que su caudal vocal y su presencia consolidan un pop brillante con profundos matices de R&B y soul. Tras interpretar “Remember Where You Are”, Jessie rompió el protocolo para bromear sobre su racha en Duolingo, pedir un trago directo del público (brindo con chela y luego mezcal) y ofreció un bloque exclusivo para México con “Selfish Love” y “Hello Love”, tomando champagne sobre un taburete para entonar “Don’t You Know Who I Am”.
La temperatura escaló con la llegada de “Sauna” y su respectivo cambio de vestuario, provocando gritos de devoción de una audiencia que la aclamaba como “reina” y “madre”. La sección dance operó como un mini rave de homenaje a la cultura de club en “What’s Your Pleasure?”, mientras que en “Ride” un fan llamado Gabriel subió a la silla con forma de caballo para vivir el clímax de conexión colectiva. Qué envidia.
En medio de esa locura, uno de los momentos más tiernos y celebrados por todos los fans ocurrió cuando los bailarines subieron al escenario al fan para ocupar la silla con forma de caballo en el centro de la tarima mientras le bailaban.
Casi dos horas de show demostraron el tamaño gigantesco de artista que es Jessie Ware hoy en día. Su voz en directo es una absoluta maravilla que desafía cualquier cansancio, combinando agudos sostenidos y graves potentísimos para soportar un repertorio de altísima exigencia física en voz y baile sin un solo descanso.
Verla en este nivel confirma que está viviendo su etapa de máximo esplendor artístico, presenciando en directo ese radiante “super florecer” que caracteriza esta gira. Lo mejor de todo es comprobar que, a pesar de la magnitud del espectáculo y el éxito absoluto de agotar dos funciones en el Teatro Metropólan, Jessie lo está disfrutando al máximo.
Su paso por la capital mexicana dejó en claro que se encuentra en la cúspide de su carrera, cerrando una visita inolvidable que reafirma por qué su propuesta en directo es una de las experiencias más magnéticas, elegantes y bailables que nos ha regalado la escena del pop actual. Lo mejor es que, como nos contó en entrevista, lo está disfrutando al máximo.

