Después de meses de expectativas, por fin llega Sólo por una noche (One Night Only), la romcom protagonizada por Callum Turner y Monica Barbaro bajo la dirección de Will Gluck, quien ha dirigido películas como Easy A, Amigos con beneficios y Con todos menos contigo.
Para Sólo por una noche, Gluck nos lleva a Estados Unidos, un país que por mandato federal, la gente soltera solo puede tener sexo una noche al año. El resto del tiempo está prohibido, al nivel de multas, arrestos y hasta penas de cárcel.
La idea de prohibir el sexo fuera del matrimonio, según quienes crearon y promovieron la medida, es reducir las ETS y los abortos. ¿Ha funcionado? Sí, pero el costo social y cultural ha sido alto, con matrimonios que se dan solo para poder disfrutar del sexo sin sentirse criminales en el acto, aunque sí vacíos.
Una romcom poco probable
Es raro lo que propone Will Gluck en esta romcom en la que dos solteros se encuentran en la enorme ciudad de Nueva York para vivir una suerte de aventura nocturna en la que deberán decidir si gastan sus pocas horas de placer el uno con el otro.
Cualquier decisión que tomen implica dos cosas que se contradicen: retar la regla u obedecerla, pero ambas deberán ser por amor. Y ese es el conflicto que encontramos en Sólo por una noche y por el cual quisimos hablar con Will Gluck.
Sólo por una noche y el límite de las romcoms
Ya les contamos que, en Sólo por una noche, los dos protagonistas se encuentran de casualidad en Nueva York. Pero no solo una, sino varias veces. En una vasta ciudad ávida de sexo, en búsqueda de placer desmedido, dos personas se encuentran más de una vez.
Esa es una de las situaciones que reconocemos no solo como ficticias, sino hasta fantásticas. Pero son una parte necesaria, si no es que vital, de la romcom: la improbabilidad. Pero una cosa importante en ellas, creemos, es que esa improbabilidad se mantenga real para así conectar con los personajes, sus emociones y acciones.
Por lo que quisimos preguntarle a Will Gluck, tomando en cuenta su largo historial de romcoms, cómo decide hasta qué punto empujar esas situaciones improbables y si existe un límite, reconociendo lo que el público puede aceptar o no.
Will Gluck: La mayoría de las comedias románticas tienen muchas contradicciones, malentendidos y cosas que no necesariamente tienen sentido. Casi siempre podrían arreglarse en un minuto y entonces la película se acabaría.
Es como: “No, eso no fue lo que dije”. “Ah, eso no fue lo que dijiste”. Bien, fin de la película, ¿no? Pero aquí creamos un mundo en el que todo Estados Unidos, dentro de esta película, está atravesando esta increíble contradicción.
Si tomas la alegoría del fin de año, todo el mundo se dirige hacia la medianoche. Todo el mundo va detrás de lo mismo en una sola noche. Entonces creo que cualquier cosa es posible, porque la gente toma decisiones locas en momentos locos cuando está contrarreloj.
Así que, de cierta manera, al crear este mundo en el que todos están juntos, tenemos un poco más de margen para las coincidencias y los malentendidos.
Y otra cosa de esta película es que, si te quedas en ciertos barrios de Nueva York, te vas a encontrar con las mismas personas. Así que no es tan loco que se crucen en Nueva York. Sería más loco si lo hicieran en Los Ángeles, porque ahí te subes a tu coche, te mueves y nunca vuelves a ver a las mismas personas. Pero en Nueva York no es tan extraño volver a encontrarse.
Así que intentamos llevarlo a un lugar en el que no pareciera una locura.
La mentira de un primer encuentro en Sólo por una noche
Entonces, en Sólo por una noche, las personas solteras pueden tener sexo una vez al año, por lo que los personajes operan bajo circunstancias extremas.
Lo cual construye un escenario mucho más complejo para presentarse, reconocerse y pensar en construir una relación. Le preguntamos a Gluck sobre esa situación, si creía que la presión revelaba a las personas como son o las convertía en versiones de sí mismas que nunca se mostrarían como reales.
Will Gluck: Es una buena pregunta y lo he pensado mucho. Creo que al principio de la noche intentan convertirse en versiones de quienes creen que quieren ser. Y, al final de la noche, revelan quiénes son realmente.
Es una especie de arco de vida, y también es el arco de una cita. Solo puedes construir tu propia narrativa durante un breve periodo de tiempo. Y eso es muy cansado; no puedes sostenerlo.
Creo que la gente lo intenta por un rato y luego se desvanece rápidamente. Pero, como en este caso sólo tienen doce horas, la cantidad de tiempo que logran sostenerlo es más larga.
Sobre contar una historia en un periodo limitado de tiempo
Todo ocurre en una noche, evidentemente. La idea de situar una película en un periodo tan limitado de tiempo la hace emocionante y crea una sensación de impulso continuo.
Una de las referencias más claras (sí, sabemos que es The Purge) es After Hours, de Martin Scorsese, en donde todo ocurre de manera veloz, tanto que es imposible detenerse a explicar detalles y, en el caso de una romcom como Sólo por una noche, imposible detallar la intimidad y la conexión emocional.
Pero, si no sucede esto, ¿cómo se establece la conexión con la audiencia para que realmente nos interese si hay algo entre ellos o no?
Will Gluck: Cuando tienes a dos personas que van a un millón de km por hora, cuando se detienen, eso se vuelve increíble. Cada vez que están en sus viajes separados, van a un millón de km por hora.
Pero, si ves la película, cuando están juntos, se siente como si el tiempo se detuviera. Es como cuando una bicicleta no puede detenerse o se cae. En esta película, los personajes se detienen y se enamoran.
Y cada vez que se detienen, tienen que volver a salir por las razones de la película. En la mayoría de las películas simplemente se quedarían juntos, pero aquí, como tienen que irse, se van. Así que el ritmo es rápido y luego lento. Y eso fue lo divertido de jugar.
