Tyler Durden, Theodore Twombly, Tom y Travis Bickle no solo tienen en común que son nombres que empiezan con T, sino que son personajes de los que la manosfera y, específicamente, la cultura incel, se han apropiado, construyendo el concepto de horror incel.

El horror incel como subgénero del terror es relativamente nuevo, pero, como concepto, lleva varias décadas construyéndose a partir de relatos que presentan características comunes que justifican la violencia contra las mujeres y sugieren el sometimiento/control/manipulación como solución de los conflictos.

Ahora bien. El éxito de películas como Obsesión, de Curry Barker, de este 2026, y Compañera perfecta, de Drew Hancock, de 2025, con personajes masculinos que no saben lidiar con el rechazo, han ayudado a definir el horror incel. Así que vamos por partes.

‘Obsesión’, una película que explica el horror incel / Foto: Universal Pictures

Los incel como cultura del internet

La cultura incel, acrónimo en inglés de célibe involuntario, nació a finales de los 90 en un foro creado por una mujer canadiense que proponía un espacio para todas las personas que no eran activas sexualmente por no encontrar una pareja.

De a poco, este lugar se convirtió en un espacio mayormente conformado por hombres heterosexuales que creían haber sido relegados y aislados sexualmente, responsabilizando directamente a las mujeres que los dejaron, los hicieron sentir avergonzados y los rechazaron.

El tema es muy amplio, con algunas variaciones incluso entre grupos de la manosfera que profesan odio hacia los hombres que consideran superiores, pero sobre todo hacia las mujeres que, según ellos, son superficiales y eligen hombres por razones de atracción física, sexual y económica.

En esta NOTA les dejamos la explicación completa de la historia, lenguaje y variaciones de la manosfera y la cultura incel.

Adolescencia en NETFLIX

Los incel y la apropiación de personajes y relatos

La cultura incel ha tomado varios personajes y relatos para proyectar sus conflictos y fantasías. Sin duda, el más famoso de todos es Tyler Durden, el alter ego del Narrador en Fight Club, de 1999, protagonizada por Brad Pitt. Tyler es una suerte de utopía de un hombre hipermasculino y superior, varonil, capaz de controlar la violencia.

En un caso similar está Patrick Bateman, de American Psycho (2000), protagonizada por Christian Bale. Pero aquí es más evidente: un asesino en serie que utiliza a las mujeres por mera satisfacción sexual, incapaz de crear vínculos, guapo, joven y adinerado. Su soledad parte de un desagrado inmenso hacia las personas en general, seres inferiores a él.

Christian Bale en ‘American Psycho’ / Foto: MUBI

Personajes anteriores también son retomados para reflejar la soledad de un incel y su triunfo ante la sociedad, tales como Travis Bickle en Taxi Driver, dirigida por Martin Scorsese en 1976. Travis es un hombre forzado a aislarse, incomprendido por la sociedad y que, a través de la violencia, revierte el sistema que lo rechazó y atrae la atención de las mujeres que alguna vez lo ignoraron.

En distintos niveles, personajes como Tom, de 500 Days of Summer (2009), y Theodore Twombly, de Her (2013), hablan directamente hacia la fracturada relación con las mujeres que los obligan a aislarse, a mirar de lejos el amor que les fue negado.

Esta es una de las bases de su entendimiento social: no es que no quieran el amor, sino que les han negado la posibilidad de ser felices y acompañarse, en este caso, de una mujer. ¿Y quiénes son responsables? Las mismas mujeres.

Horror incel: un acto de odio con una falsa idea de poder

El horror incel plantea un relato bastante directo: los hombres que aún lo intentan a pesar del rechazo del pasado merecen triunfar, y su triunfo supone una lección para las mujeres.

Son tipos buenos, amables y lindos porque aman a las mujeres, a sus parejas o a quienes desean que fueran sus parejas. Son fieles, dispuestos a cuidarlas y protegerlas a cambio de amor y compañía.

Imagen de ‘Obsesión’ / Foto: Blumhouse

Pero cuando sus parejas se alejan o su interés amoroso los rechaza, estos hombres buenos, sin entender el porqué, asumen la responsabilidad del cuidado y amor que sienten por ellas y, sin su consentimiento, realizan acciones que las privan de su libertad.

En el horror incel, ellos creen que ellas ya no son capaces de decidir, que lo que hacen, piensan o sienten es incorrecto. Y su trabajo es ayudarlas. Pero ellas, superficiales e interesadas, se manifiestan como villanas, como enemigas de la existencia del hombre amable y amoroso.

Bear, de Obsesión

Bear, de Obsesión, es un tipo bueno. Está enamorado de Nikki desde hace muchos años, a diferencia de ella, quien jamás ha mostrado interés romántico ni sexual en él. Bear es incapaz de confesarle su amor por miedo al rechazo.

Es así como acude a la magia con un deseo: que Nikki lo ame más que a nada en el mundo. Y se cumple. Nikki se obsesiona con él al grado de que deja de ser ella misma para convertirse en una persona enferma, capaz de hacer cualquier cosa por él.

Imagen de ‘Obsesión’ de 2026 / Foto: Blumhouse

Bear sufre, incapaz de revertir el hechizo, y ella toma la forma que Bear siempre le asignó, la de un monstruo: primero por no hacerle caso, y ahora, por no controlar sus emocionales.

También está Jack Chambers, de Don’t Worry Darling, un hombre encantador que ama a su esposa, Alice, y teme tanto perderla que la somete a una simulación en la que imperan los valores tradicionales, sobre todo en la estructura familiar de un hombre proveedor y una mujer sumisa en casa.

Alice no puede saber, jamás, lo que necesita. Pero Jack sí, y Jack está para salvarla de sí misma.

Horror incel: la realidad como un acto de liberación

La realidad es otra. Bear es el que está obsesionado con Nikki, y no hay nada más monstruoso que suprimir la voluntad de una persona. Nikki sigue a Bear sin reconocer ni saber conscientemente lo que hace… a diferencia de Bear, quien sabe perfectamente lo que hace, sin asumir las consecuencias.

En internet hay varias lecturas de Obsesión, y hay una que me parece particularmente aterradora: la que interpreta la historia de manera superficial y literal, reconociendo a Bear como la víctima de una loca y no como el monstruo obsesionado con ella a tal grado que erradica por completo su personalidad.

Imagen de ‘Companion’ / Foto: IMDb

El horror incel también se puede ver en Compañera perfecta en la que conocemos a Josh, un hombre joven aparentemente enamorado de su novia Iris.

Pronto descubrimos que Iris es un androide sexual, programado para satisfacer emocional y sexualmente a un mismo objetivo, controlando su nivel de inteligencia y fuerza física, manipulando también otros aspectos como docilidad y apego. La fantasía de una gran parte de la manosfera.

Iris jamás podría saber que es un robot, ni que está siendo controlada en ese nivel. Y cuando lo descubre, busca liberarse. La lectura básica del horror incel es que Iris se convierte en una máquina violenta y peligrosa, traicionando el objetivo original de su creación

Pero en realidad, Iris asume su autonomía, decidiendo no amar a una persona incapaz de tener relaciones sexuales consensuales sin un vínculo afectivo recíproco. 

Las lecturas del horror incel

La falta de consentimiento por parte de los personajes femeninos, es la clave para entender el horror incel interpretado como el único mecanismo para el desarrollo del personaje masculino, merecedor de la felicidad que le ha sido negada.

Y, por ende, cuando se rompe la solución mágica o tecnológica (en representación de la afectiva y social), asumimos al sujeto como una víctima incapaz de asumir la responsabilidad de sus propias acciones.

En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

Comentarios