Desde que salieron las primeras reacciones de The Mandalorian & Grogu, dijeron que la película que traería de vuelta el universo de Star Wars a la pantalla grande era como un episodio extendido de la serie The Mandalorian.
Mentiras no dijeron. Pero, entrando en detalles, quisiera decir que más que un episodio extendido, la serie parece uno de esos episodios especiales que se arman para Navidad. Uno que dura poco más de lo tradicional y que, sin llegar a ser una película, funciona.
Esto no es algo negativo o una razón para odiar la película. Es una historia bastante divertida y, más que divertida, tierna, con el paso que Din Djarin y Grogu dan en su relación como padre e hijo. Pero vamos por partes.
The Mandalorian & Grogu (sin spoilers)
La cinta trae de vuelta a Pedro Pascal como Din Djarin, un mandaloriano que adopta a Grogu, un pequeño ser de la misma especie de Yoda, quizá el último de su clase. Ahora, ambos trabajan para la Nueva República, y lo que hacen es viajar por la galaxia cazando fugitivos del Imperio.
Lo ideal es que Mando los lleve vivos a la base, pero si se complican las cosas, simplemente los exterminará y… ¡siguiente trabajo!
Todo va bien hasta que le encargan una misión especial para conseguir información clave que lleve a la captura de un terrible líder del Imperio, del que nadie sabe nada, con excepción del clan de los Hutt, esos seres infames, repugnantes y criminales.
Los hermanos de Jabba the Hutt son ahora los líderes de la mafia y buscan a la Nueva República para que los “ayuden” a recuperar a su sobrino Rotta the Hutt, quien fue secuestrado para convertirlo en una suerte de gladiador en las arenas de una ciudad neón.
La parte en la que cojea The Mandalorian & Grogu
Esta es la premisa de The Mandalorian & Grogu. Básicamente, es una nueva aventura que bien se pudo desarrollar en cuatro episodios de una cuarta temporada, quizá. O lo que les decíamos: como un especial de The Mandalorian de duración extendida.
Y volvemos al mismo punto. La historia como tal no es el problema de The Mandalorian & Grogu, porque respeta dos de sus tradiciones más importantes dentro del universo de Star Wars y como extensión de The Mandalorian.
El conflicto que encontramos con esta nueva cinta de Star Wars es que, si ya decidieron llevarla al cine con todo lo que eso representa, ¿por qué no otorgarle las proporciones justas de una experiencia fílmica?
En series como The Mandalorian, en teoría, los creadores tienen más tiempo para explorar aventuras, mundos, criaturas e incluso el desarrollo de un personaje por años. Pero la realidad es que, la mayoría de las veces, no cuentan con el mismo presupuesto ni recursos que una película.
Vámonos a 2019, cuando se estrenó la primera temporada de The Mandalorian, la cual tuvo un costo de entre 100 y 120 millones de dólares. Ese mismo año salió The Rise of Skywalker, la última película de Star Wars antes de este periodo de ausencia. ¿Saben cuánto costó? Casi 600 millones de dólares.
The Mandalorian tuvo un total de ocho episodios de entre 30 y 50 minutos de duración. La cinta dura casi dos horas y media. No se compara lo mucho que se puede extender una historia en un formato y otro sin señalar una virtud más alta que la otra.
Entonces, si tienes más recursos para amalgamar una historia pero darle esa cuestión épica que forma parte de las películas, ¿por qué The Mandalorian & Grogu se sigue sintiendo sólo como una gran serie?
Se lo quisimos preguntar a Jon Favreau en nuestra entrevista, pero han de saber que el tipo es de lo más carismático, amable y apasionado, por lo que habla mucho. Y aunque es tremendamente elocuente, cinco minutos no bastan para desarrollar una charla tan completa.
La voz de Jeremy Allen White… ¿para qué?
El elenco está comandado por Pedro Pascal, de quien vemos su adorado rostro por poco menos de cinco minutos. No es queja, sabemos que así funciona.
Pero junto a él aparece Sigourney Weaver como Ward de parte de la Nueva República, Hemky Madera y Jonny Coyne como un par de villanos. Y luego, el elenco de voces que incluye a Martin Scorsese y Jeremy Allen White como Rotta the Hutt.
Si no nos dicen que es Jeremy Allen White, no lo sabríamos. Y no estamos diciendo esto por desconocimiento de que su personaje requiere de cierta distorsión en su voz para apegarse a su condición de gusano gigante.
Lo decimos porque no hay ni un gramo de actuación en ella. Y eso hace que un personaje que se perfilaba interesante resulte en algo aburrido.
Las virtudes de The Mandalorian & Grogu
La cosa con The Mandalorian & Grogu, les decíamos, es que se sigue viendo igual que la serie, la cual está muy bien hecha. Los sets, efectos especiales, diseño sonoro, la música del dos veces ganador del Oscar, Ludwig Göransson… impecables. Igual que en la serie.
En el entendimiento, entonces, de que The Mandalorian & Grogu no se siente como una película, lo que más resalta es su historia, la cual se puede disfrutar sin entrar en detalles de las entregas previas de The Mandalorian.
Es decir, que si no viste la última temporada, no pasa nada. Mientras sepas quién es Mando y por qué quiere tanto a Baby Yoda, estás del otro lado. No quiero ser migajera, pero agradezco infinitamente que sea así: que no dependa de otra producción para funcionar en la aventura que nos presenta.
Una historia que respeta la tradición de Star Wars
Lo más bello en su historia es que plantea una cuestión universal: el peor temor de un padre o madre es no otorgarles a sus hijos las herramientas necesarias para que sobrevivan sin ellos. ¿Están listos para ser independientes y aventurarse a un mundo que podría hacerles daño?
Star Wars siempre ha sido una historia sobre la construcción de las figuras paternas. Tenemos a Qui-Gon Jinn con Obi-Wan Kenobi, y él con Anakin y Luke, igual que Yoda. El tío Owen es genial. Jango Fett con Boba Fett, el cuidado de Bail y Breha Organa con Leia, o Galen Erso con Jyn. Y ahora, el mejor ejemplo es Din Djarin con Grogu.
Y con The Mandalorian & Grogu, se respeta esta máxima tradición de mantener su corazón en la construcción de una relación que, con su fragilidad, parece hacerse más fuerte.
Y en cuanto a respetar la tradición de The Mandalorian como serie, tengan por seguro que su relato funciona más como una fantasía en la que no hay consecuencias severas para ninguna decisión que se tome, sin importar qué tan grave es o de dónde viene. ¿Por qué? Continuidad.
Andor no se valía de esa continuidad, y por eso se convirtió en la tremenda serie que es. Y ya que la mencionamos, nos parece interesante que dos formas tan distintas de narrar el mismo universo, existan. Fin.
Las aventuras de Grogu
Si yo tuviera un gramo de poder de decisión en Lucasfilm, le habría puesto de título Las aventuras de Grogu. No hay nada más tierno que Baby Yoda, y eso está presente a lo largo de toda la película.
Hay una secuencia extensa de tiempo en pantalla de Grogu, solito. Y la realidad es que han construido tan bien al personaje en estos siete años que puede sostenerse solo con los ruidos que emite y el gran trabajo de animatrónica que existe a su alrededor.
Así que si no eres fan de la ternura, quizá The Mandalorian & Grogu no vaya a ser una gran experiencia para ti. Pero, siendo honestos, no seríamos amigos si no hay un ápice en ti de cariño por una marioneta como Baby Yoda.
