No hay nada que domine más la conversación de cine en estos momentos que Backrooms y Obsesión, dos películas de terror que muchos apuestan definirán el futuro del género en el cine.

Nosotros mismos hemos hablado de su impresionante desempeño en taquilla a partir de presupuestos reducidos, de su origen en internet e incluso de la edad de sus directores, abriendo una conversación sobre las supuestas necesidades de Hollywood respecto al talento joven. AQUÍ hablamos de eso.

Renate Reinsve en ‘Backrooms’ / Foto: A24

Pero este fenómeno entre las películas de terror no es tan nuevo como parece. Si hacemos un repaso por la historia reciente del género de terror, veremos que cada década ha estado marcada por la llegada de cineastas que, sin importar su edad, redefinieron el género y establecieron nuevas reglas para el cine.

Así que vamos a echarle un ojo al siglo XXI a través de los directores que definieron una época y se convirtieron en amos y señores del género con sus películas del terror.

Captura de pantalla Reddit

El nuevo milenio y las películas de terror

Danny Boyle y la reinvención de los zombies

Empezaba el nuevo milenio cuando Danny Boyle decidió explorar el género de terror, específicamente el de zombies, con 28 Days Later (2002), escrita por Alex Garland en su debut como guionista.

Los zombies dejaron de ser criaturas lentas para convertirse en infectados veloces, violentos e impredecibles. Ese detalle cambió todo el panorama de las películas de muertos vivientes y abrió la puerta a muchas otras producciones que exploraron la misma narrativa.

Uno de los ejemplos más claros fue Dawn of the Dead (2004), el debut como director de Zack Snyder. Incluso nos atreveríamos a decir que la saga de Resident Evil, sin ser precisamente una gran adaptación de los videojuegos, se benefició enormemente de la nueva fiebre zombie impulsada por Boyle.

James Wan y la masificación del splatter

Pocas veces una película de terror impacta tanto, para bien o para mal, como lo hizo Saw. La primera entrega de la franquicia se estrenó en 2004 con dirección de James Wan y guion de Leigh Whannell.

Fue así como conocimos a Jigsaw, un asesino que pone a sus víctimas en trampas mortales diseñadas para obligarlas a confrontar sus propios demonios. Las motivaciones del personaje podían ser confusas. Su origen también.

Imagen de ‘Saw’ / Foto: IMDb

Pero lo que hizo Saw fue convertir al splatter, también conocido como torture porn, en un fenómeno masivo. La violencia gráfica había existido durante décadas, especialmente desde los años setenta, pero permanecía asociada a circuitos alternativos y medio underground.

James Wan la llevó a las masas. De ahí surgieron secuelas cada año durante gran parte de la década con una estética que marcaría el horror comercial de los años siguientes.

Eli Roth y el boom del gore

Un año después de Saw llegó Eli Roth con otra franquicia que apelaba a la violencia gráfica: Hostel. La idea de la película surgió a partir de rumores sobre sitios web donde personas adineradas supuestamente pagaban por torturar y asesinar seres humanos. Diez mil dólares y podías dispararle a alguien.

¿Dónde? Europa. ¿La explicación para justificar la película? Que algunos turistas estadounidenses viajan a ciertos lugares para hacer aquello que creen que no pueden hacer en su propio país.

La cinta recibió numerosas críticas por la imagen que proyectaba de países como Eslovaquia. Sin embargo, su influencia dentro del género fue enorme.

Hostel ayudó a consolidar el auge del gore extremo y dio forma a una nueva generación de películas de terror interesadas en llevar la violencia gráfica cada vez más lejos como el trabajo de Tom Six, por ejemplo, o clásicos como Martyrs.

Jaume Balagueró, Paco Plaza y el found footage

Sería injusto hablar de cómo el found footage encontró un lugar dentro del cine comercial sin mencionar The Blair Witch Project. La cosa es que aquella película de terror de finales de los noventa abrió la puerta para que títulos posteriores terminaran de consolidar el formato.

Uno de los ejemplos más importantes es REC (2007), dirigida por Jaume Balagueró y Paco Plaza. La película española se convirtió en un clásico casi inmediato gracias a la intensidad de su propuesta y a la sensación de realismo que conseguía a través del material filmado.

A partir de entonces, el found footage dejó de ser algo externo dentro del género para convertirse en una de las herramientas narrativas más utilizadas por el terror contemporáneo y otros géneros como la ciencia ficción.

Los autores del terror contemporáneo

Scott Derrickson y el terror atmosférico

Scott Derrickson dirigió una de esas películas de terror cuya importancia parece crecer con el paso del tiempo: El exorcismo de Emily Rose (2005). Sin embargo, fue hasta 2012 cuando estrenó Sinister, considerada por muchos como la película más aterradora de la historia del cine.

Más allá de si están de acuerdo o no con esa afirmación, lo cierto es que Sinister ayudó a consolidar una forma específica de entender el horror: el terror atmosférico. La película tiene esa sensación constante de amenaza a partir de espacios cotidianos, imágenes perturbadoras y una presencia maligna que parece habitar cada rincón de la casa de sus protagonistas.

Su influencia se percibe en buena parte del terror sobrenatural que dominó la década, incluyendo franquicias como El conjuro de James Wan. Y si bien algunos podrán señalar que Insidious (2010) llegó primero, el impacto cultural de Sinister terminó siendo mucho mayor.

Robert Eggers y el horror folclórico

Nada grita más película de terror del siglo XXI que el trabajo de Robert Eggers. Antes de convertirse en director, Eggers trabajó como diseñador de producción, encargado de construir escenarios con una atención obsesiva al detalle. Esa fascinación por la precisión histórica terminó definiendo toda su filmografía.

Su debut llegó en 2015 con The VVitch (The Witch), una película que se alejaba de muchas de las convenciones tradicionales del género para construir una experiencia basada en la fe como un arma para atraer la maldad. ¿Y cómo hizo eso? Con un set preciso a su historia.

Imagen de ‘The Lighthouse’ / Foto: A24

Lo interesante es que Eggers convirtió leyendas, supersticiones y relatos históricos en relatos psicológicos. Sus personajes creen en monstruos, demonios o maldiciones porque viven en contextos donde esas explicaciones forman parte de la realidad cotidiana.

Ese mismo interés continuó en películas como The Lighthouse y Nosferatu, obras que ampliaron las posibilidades del horror folclórico y gótico dentro del cine contemporáneo. Más que asustar, Eggers construye escenarios aterradores por lo que alguna vez fue.

Ari Aster y el horror del trauma

Si Eggers explora el pasado, Ari Aster se enfoca en la actualidad y las heridas emocionales. Su cine es tan conversado que incluso ha provocado discusiones sobre la necesidad de inventar nuevos subgéneros para describirlo.

El más popular es el llamado “horror elevado”, una etiqueta que puede sonar pretenciosa, pero ya se le quedó. Lo que hace Aster es relativamente sencillo de explicar pero difícil de hacer: utiliza argumentos reconocibles para desarrollar múltiples capas de lectura sobre la familia, el duelo, la culpa y la identidad.

Imagen de ‘Hereditary’ / Foto: A24

Hereditary (2018), por ejemplo, puede verse como la historia de una familia manipulada por una secta pagana. Pero también funciona como un análisis devastador sobre el trauma heredado, la ausencia de autonomía dentro de ciertas estructuras familiares y las heridas emocionales que pasan de una generación a otra.

Lo mismo ocurre con Midsommar (2019), una película que utiliza una ruptura amorosa para explorar dinámicas de dependencia emocional, aislamiento y manipulación.

Incluso cuando se aleja parcialmente del terror, como sucede con Beau Is Afraid o Eddington, Aster mantiene esa capacidad para transformar la ansiedad humana en un relato aterrador.

Jordan Peele y el thriller social

Jordan Peele debutó como director en 2017 con Get Out, una película de terror que ayudó a devolver el terror a las grandes conversaciones culturales y a las principales categorías de los premios Oscar.

Lo impresionante es que Peele venía de la comedia y los sketches televisivos. Pero al mismo tiempo tenía sentido porque siempre había utilizado el humor para hablar de temas sociales complejos.

Imagen de ‘Get Out’ / Foto: IMDb

Por eso muchos lo consideran el gran representante del thriller social contemporáneo (otro nombre que le pusieron por ahí). Sus películas utilizan elementos del terror, la ciencia ficción, el suspenso y el drama psicológico para convertir a las estructuras de poder en los verdaderos monstruos de la historia.

El racismo, la discriminación y la desigualdad son los temas que aborda en sus tres únicas películas. Get Out (2017), Us (2019) y Nope (2022) demostraron que el terror sigue siendo uno de los géneros más efectivos para abordar conflictos profundamente reales.

Y también consolidaron a Peele como una de las figuras más importantes del cine estadounidense actual.

Los 2020 y más: el internet toma el terror

Lo que sucede en 2026 con Backrooms de Kane Parsons y Obsesión de Curry Barker —y probablemente suceda próximamente con Leviticus de Adrian Chiarella— ya les decíamos que no es tan nuevo.

Y así es como llegamos a Zach Cregger. Aunque ya había llamado la atención con Barbarian (2022), fue Weapons (2025) la película de terror que terminó de convertirlo en un fenómeno de conversación y taquilla. Su mezcla de terror, humor y misterio lo convirtió en una estrella.

Algo similar ocurrió, antes, con Oz Perkins. Tras años construyendo una carrera sólida dentro del género, alcanzó un nuevo nivel de reconocimiento con Longlegs (2024), una de las películas de terror más comentadas de la década.

&t=2s

Lo que nos emociona de la nueva etapa de las películas de terror

Lo que más nos emociona mucho es que los nuevos nombres para las películas de terror no provienen de escuelas de cine ni de festivales o circuitos independientes. Vienen de internet, de YouTube, como en el caso de los Philippou o Markiplier.

Kane Parsons convirtió una creepypasta sobre espacios liminales en uno de los mayores fenómenos cinematográficos de 2026. Curry Barker hizo algo similar al traducir el lenguaje digital y las narrativas virales a una experiencia cinematográfica capaz de conectar con millones de personas.

Como Danny Boyle, James Wan, Robert Eggers, Ari Aster o Jordan Peele, los “nuevos” volvieron a ver el potencial del género y las películas de terror, y es que se adapta a los miedos de su tiempo.

En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

Comentarios