Ya se estrenó en Netflix la cuarta temporada de la antología Monster, ahora centrada en la figura de Lizzie Borden, acusada de asesinar a su padre y a su madrastra con un hacha en 1892. Como sabemos, Ryan Murphy siempre se toma algunas libertades creativas, y hay algunas dudas con un vibrador que aparece.

Pero antes de pasarnos para allá, deben saber que en la realidad, Lizzie Borden fue absuelta y nadie fue condenado por los asesinatos, por lo que su caso permanece como uno de los grandes misterios sin resolver.

Por eso, no fue de extrañarse que Murphy tomara el caso para Monster después de presentar las historias de Jeffrey Dahmer, los hermanos Menéndez y, recientemente, Ed Gein.

Como ya es conocido en el mundo de Ryan Murphy, especialmente con Monster, hay bastantes libertades creativas con la historia. Y una de las que más han llamado la atención es la de un vibrador del siglo XIX que la sirvienta le regala a Lizzie.

Imagen de ‘Monster: The Lizzie Borden Story’ / Foto: Netflix

Un vibrador en Monster: The Lizzie Borden Story

En el primer episodio de Monster: The Lizzie Borden Story, titulado “Bloodbath”, conocemos a los personajes principales. Ella Beatty interpreta a Lizzie junto a Charlie Hunnam y Rebecca Hall como Andrew y Abby Borden, la madrastra, y Vicky Krieps como Bridget Sullivan, la sirvienta.

Una vez que Bridget es contratada en la casa de los Borden para trabajar en la limpieza, crea una fascinación por Lizzie, quien es callada, pero también tachada de tonta por su madrastra.

Bridget ve en Lizzie lo que nadie: alguien inteligente y sensible, por lo que desarrollan un vínculo de confianza en el que le enseña un artefacto de madera, comprado en Ámsterdam, llamado “Vendee” o vibrador.

Le dice que a una antigua amante suya le recetaron un tratamiento conocido como “paroxismo histérico” para tratar la famosa histeria femenina. La serie presenta ese paroxismo como un orgasmo provocado con fines médicos.

Parte de la historia que se volvió popular durante años sostiene que algunos médicos estimulaban manualmente a sus pacientes hasta provocar ese “paroxismo” y que, eventualmente, los vibradores ayudaron a acelerar el tratamiento. La cosa es que esa historia es mucho más complicada.

Imagen del vibrador en Monster / Foto: Netflix

La breve historia de los vibradores

Los aparatos de vibración terapéutica sí existían en el siglo XIX, pero el “Vendee Vibrator” que aparece en Monster parece no corresponder necesariamente a la época en la que se sitúa la historia las últimas dos décadas de los 1800 (creado a inicios del XX).

Sin embargo, les vamos a contar del vibrador como uno de los dispositivos portátiles más importantes que apareció en la década de 1880. El médico británico Joseph Mortimer Granville desarrolló un aparato electromecánico conocido como percuteur.

Pero Granville no lo creó para provocar orgasmos ni para tratar la histeria femenina. Lo utilizaba principalmente para el tratamiento de dolores musculares y nerviosos.

Antes de los vibradores portátiles, ya habían existido máquinas que utilizaban la vibración con fines terapéuticos. En 1734, por ejemplo, el abad de Saint-Pierre desarrolló el trémoussoir, una especie de silla vibratoria que buscaba reproducir los movimientos de un carruaje y a la que se atribuían distintos beneficios para la salud de las mujeres.

Durante mucho tiempo se difundió la idea de que los médicos victorianos utilizaban la estimulación genital como tratamiento contra la histeria. Ya luego se dijo que el vibrador se adoptó para ahorrarles tiempo y trabajo.

Peeero, algunas investigaciones han cuestionado esa versión. Eso no quiere decir que los vibradores no terminaran asociados con el placer sexual.

Los dildos son más, mucho más viejos

Lo interesante es que los objetos fálicos son muchísimo más antiguos. Uno de los ejemplos más famosos es una pieza de piedra limosa encontrada en la cueva de Hohle Fels, en Alemania, con unos 28 mil años de antigüedad.

En el Kama Sutra también aparecen referencias a distintos artefactos sexuales. Siglos después, en Europa, el consolador también apareció como una amenaza para la masculinidad: el aparato siempre rígido.

En The Choise of Valentines, conocido también como The Merie Ballad of Nash His Dildo, se relata la historia de un hombre que, al no poder satisfacer a su amante en un burdel, observa cómo ella recurre a un consolador para terminar la chamba.

En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

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