Lo que necesitas saber:

Alireza posee el récord Guinness del despeje de manos más largo del mundo con 61 metros y 26 milímetros de distancia.

Alireza Beiranvand se convirtió en el héroe de Irán. El portero le atajó todo a Bélgica y no solo mantuvo su portería en ceros, también consiguió el segundo punto de los iraníes en el Mundial 2026.

¿Quién hubiera imaginado que aquel niño que huyó de casa y vivió en la calle para cumplir su sueño de ser futbolista, se convertiría en una de las figuras del Mundial?

Fotografía @FIFAWorldCup vía X

De vivir en la calle a brillar con Irán en el Mundial 2026

Alireza Beiranvand nació en Sarab-e Yas, Irán, por allá del 21 de septiembre de 1992. Su familia era parte de la etnia lak, que se conforma de pastores nómadas, es decir que no tenían una casa fija, iban de un pueblo a otro.

El pequeño Alireza estaba ‘obligado’ a seguir las tradiciones de su familia; cuidar a los animales y ser pastor. Sin embargo, dentro de él ya estaba naciendo un interés distinto, en sus tardes libres, después de cuidar a los animales, aprovechaba para jugar futbol.

Ahí comprendió que su destino era distinto, su vida estaba en el futbol. Fue entonces que tuvo que tomar una decisión trascendental; matar su su sueño o luchar por él.

Cuando llegó a la adolescencia, su familia decidió establecerse por fin. Alireza sabía que si se quedaba con ellos, tendría que renunciar a su sueño, porque su padre no apoyaba esa idea de ser futbolista.

Así que no tuvo otra opción más que huir de su casa. No tenía dinero, no conocía a nadie y no contaba con el apoyo de su familia, pero eso nunca lo detuvo.

Portero de Irán / Mexsport

Como pudo Beiranvand consiguió dinero prestado y compró un boleto de autobús hasta Teherán. Mientras conseguía espacio en un equipo, tuvo que pasar varias noches en la calle. Algunas personas hasta le dejaban dinero pensando que era un vagabundo.

En su camino se encontró con el entrenador Hossein Feiz, quien decidió darle un lugar en su equipo sin cobrarle. Y una vez que logró entrar al equipo, las cosas no fueron más sencillas. Tuvo que entrenar mientras trabajaba como barrendero e incluso lavacoches, todo para no renunciar a su sueño.

Después de años de trabajo, sacrificio, hambre y frio, Alireza debutó como profesional en el 2010 con el Naft Teherán. Y ocho años más tarde, jugó su primer Mundial con Irán en Rusia 2018, tal vez lo recuerdan porque le atajó un penal a Cristiano Ronaldo. En Qatar 2022 jugó dos partidos de la fase de grupos y para el 2026, logró jugar su tercer Mundial.

Sabían que Alireza posee el récord Guinness del despeje de manos más largo del mundo con 61 metros y 26 milímetros de distancia. Una locura.

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