Por segunda ocasión consecutiva, el primer lugar de la tabla general llegó a la Final para encarar al segundo, lo que debería arrojar un partidazo, sin embargo, conformamos que esto no es así, al menos no es el futbol mexicano.

León y Tigres ofrecieron 90 minutos somníferos, por más que los esmeraldas plasmaron ganas. El local quiso, pero no pudo y cuando le daba emoción con constantes acosos al área, Nahuel Guzmán se encargaba de apagar el fuego fingiendo lesiones para matar tiempo; milagrosamente dejó de lesionarse a los 79 minutos, cuando fue amonestado.

Tigres se coronó con un estilo de juego lejano al espectáculo, pero efectivo en el torneo local, pero no tanto en los internacionales. André-Pierre Gignac marcó el único gol a lo largo de 180 minutos.

El torneo pasado nos chutamos algo similar en el duelo entre el líder Cruz Azul y el sublíder América. Aquella serie sólo rompió cuando La Máquina regaló el primer gol después de 140 minutos, pero en sí tampoco fue una final con emociones, salvo por la cruzazuleada.

¡Liberen a las Fieeeeeeeeras!

 

 

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