Nos parece increíble que hayan pasado 10 largos años desde que Batman detuvo a Joker en The Dark Knight, filme que le ganó un Premio Oscar al difunto Heat Ledger. El actor no sólo será recordado por haber interpretado al icónico villano una vez más desde 1989, sino por demostrar que podía hacer una versión más loca, brillante y malévola de lo que habíamos visto en el cine.

La cinta usó referencias a unas cuantas historietas muy conocidas -incluyendo la famosa The Killing Joke, escrita por Alan Moore-, por eso es conocida como una de las mejores adaptaciones de todos los tiempos. No cabe duda de que, en 2008, esta obra maestra nos tuvo en constante suspenso y nos llenó de sorpresas con sus giros de trama y sus momentos reflexivos.

Y hablando de sorpresas, lo cierto es que muchos fans aún se preguntan cómo es que Ledger pudo ejecutar su famoso “truco del lápiz” durante la película. Ya saben, ese que sólo requiere el utensilio mencionado, un mafioso enojado y a un sujeto hábil para desaparecer a ambos de este mundo en un instante.

Para la sorpresa de muchos, esta maniobra no requirió de ninguna clase de efecto especial o magia. Charles Jarman, el actor que interpretó al pobre sujeto que murió como víctima del truco, le explicó al sitio Movieweb que hacer esa escena correctamente les tomó mucha práctica y hasta 22 tomas que terminaron con él noqueado un par de veces.

“Recuerdo que Christopher Nolan me decía: ‘Mira, haremos un par de tomas en las que debes ser capaz de desaparecer ese lápiz’”, dijo Charles. “Hicimos un par de ensayos de media velocidad sólo para ocultar la acción de que mi mano derecha se extendiera, tomando el lápiz cuando mi cuerpo bajaba y mi cabeza golpeaba la superficie hueca”.

Al final, después de haber sido noqueado tres veces, Jarman pudo ejecutar el truco correctamente y todos terminaron muy satisfechos con el trabajo. Por su parte, Heat Ledger se mantuvo dentro de su papel tanto como pudo y sólo interrumpía el rodaje para preguntar si su colega estaba bien. Y tenía que hacerlo, porque prácticamente se lo estaba surtiendo por puro amor al arte.