Un texto de Daniel Bárcenas Fernández

Este año ha iniciado con todo cuando estamos hablando de juegos prometedores. Hace no mucho tiempo, NetherRealm Studios y Warner Bros. hicieron su revelación al mundo de Mortal Kombat 11, pero esa sólo fue la punta del iceberg si hablamos de lanzamientos grandes que están por venir. Activision no se ha quedado atrás, ya que recientemente nos dio una probadita de lo que nos espera con dos grandes títulos: Crash Team Racing y Sekiro.

Lo cierto es que ambos juegos, a pesar de ser géneros totalmente diferentes, han dado mucho de qué hablar. Con esa idea en mente fue muy fácil aceptar la invitación al Activision RoadShow, evento que presentaría los primeros gameplays de estas dos promesas a un público reducido. Una vez ahí, nos tomamos unos minutos para hacer breve análisis y hasta capturar la jugabilidad de estas.

Crash vuelve al volante y está mejorado

Por una parte, tenemos la resurrección de un clásico en los títulos de carreras que marcó la infancia de muchos. Crash Team Racing tenía una mecánica simple de ganar competencias y moler a los enemigos a base de lanzarles bombas y misiles, pero tiene un encanto singular que no deja de encantar.

Ahora, con Nitro Fueled, tenemos una mejora visual que se agradece muchísimo. Cada detalle de los personajes, sus vehículos y los escenarios, fue recreado cuidadosamente para alcanzar un nivel de estética que se siente fresco, rápido y lleno de energía.

Luego está el asunto de los controles; esa fue sin duda el mejor de los cambios, ya que se nota desde el inicio que la maniobrabilidad al manejar es mucho mejor. Desde las primeras vueltas efectuadas (con todo y esas caídas vergonzosas) nos dimos cuenta de que se siente mucho, pero mucho mejor que la versión antigua. Ahora realmente podemos realizar movimientos de último momento y lanzar ese objeto que nos ayude a quitar a otros competidores con mayor fluidez.

Un guerrero dispuesto a ir con todo y contra todos

Sekiro: Shadows Die Twice se basa en una versión reinventada del período de Sengoku, a finales del siglo XVI, en Japón. Un misterioso shinobi fue dado por muerto luego de que su señor fue secuestrado; su brazo fue cortado por un destacado samurái del clan Ashina. Tiempo después, este ninja despierta y descubre que su brazo perdido fue reemplazado por una prótesis, que fue implantada por un misterioso busshi (escultor), quien finalmente le otorga el nombre de “Sekiro”, o “el lobo de un solo brazo”.

Armado con una katana y la prótesis -que permite la instalación de varias herramientas y aparatos-, este guerrero se propone rescatar a su señor y cobrar venganza.

Este juegazo nos pone en los zapatos de un vengador que se abre paso peleando contra toda clase de enemigos: desde samuráis y bandidos, hasta espectros y monstruos inspirados por la mitología japonesa. Su jugabilidad es muy similar a lo que hemos visto en sagas como Dark Souls, pero con la opción de usar el sigilo para movernos sin armar un gran escándalo.

Nuestra primera impresión fue que se requiere de cierto tiempo para agarrarle el truco a Sekiro. En un principio, morimos como un millón de veces tratando de agarrar la onda, pero eso sólo nos dejó con ganas de conocer cada pequeño detalle, tanto del gameplay como de la historia y cada uno de los pequeños secretos que esconde.

Finalmente, sólo podemos cerrar esta breve aproximación esperando con ansias a que lleguen sus respectivos lanzamientos. Sekiro: Shadows Die Twice estará disponible el 22 de marzo de este año y, por su parte, Crash Team Racing llegará a las tiendas el próximo 21 de junio. Ambos juegos son increíbles, ¡así que no se queden sin tenerlos!