Lo que necesitas saber:

Entre la gran variedad de ingredientes que encontramos en la cocina mexicana están las flores, son nutritivas y le aportan un sabor fresco y ligero a los platillos.

La cocina mexicana es una de las más admiradas en todo el mundo gracias a su variedad y riqueza de ingredientes y sabores originales. Aunque a algunos les parezca raro, el uso de flores dentro de nuestra gastronomía es una tradición milenaria que se conserva hasta nuestros días. De la flor de calabaza al izote, daremos un recorrido por los pétalos que forman parte de nuestra comida típica con sabores ancestrales que quizá no conocías.

Las flores son el ingrediente secreto de muchos platillos mexicanos./Imagen Pexels

Las flores aportan una textura y un sabor único a los platillos mexicanos, ofrecen sus sabores característicos frescos y perfumados, aportan vitaminas, minerales y antioxidantes y a la vez son ligeras, ya que en su mayoría están compuestas por agua. Según la especie de flor, pueden darle un toque dulce, cítrico, amargo o carnoso a los alimentos que complementan.

Las flores complementan de manera especial a la gastronomía de nuestro país./Imagen Mi Cocina Rápida Facebook

El uso de flores en el arte culinario viene desde tiempos prehispánicos. Además de darle un toque muy particular a los platillos de la antigua vida diaria, las diferentes culturas le daban un importante simbolismo ritual al uso de este tipo de ingredientes. México es famoso por su flor de calabaza o la de cempasúchil, y junto con estas, tenemos otras flores que forman parte del catálogo de nuestra cocina tradicional.

10 flores comestibles en la cocina mexicana

Si quieres, puedes integrar estos ingredientes especiales que le darán un sabor único a tus platillos. Este tipo de flores se consiguen en los diferentes mercados de la CDMX, aunque algunas son de temporada. Recuerda lavarlas y limpiarlas muy bien antes de prepararlas.

Flor de calabaza

Esta flor mexicana de característico color amarillo le da un sabor muy especial a sopas, cremas, caldillos y otros guisados típicos. Sus pétalos también se pueden preparar rellenos de queso pasados por huevo batido en tortitas fritas, aunque su presentación más conocida es en las tradicionales quesadillas. Su nombre en náhuatl es ayoxóchitl y se sabe que se cultiva desde hace miles de años. Es la flor comestible más famosa de nuestro país.

La flor de calabaza es un ingrediente muy típico de la cocina mexicana./Imagen Pexels

Flor de maguey

También conocidas como gulambos son otra delicia de la gastronomía tradicional muy típica en Hidalgo y Tlaxcala. Brotan desde el centro del maguey o el agave a través de su tallo, conocido como quiote, que también es comestible y tiene un sabor dulce parecido al de la caña de azúcar. Los gulambos se deben limpiar minuciosamente retirando pistilos y tallos para hervirlos y quitarles el sabor amargo. Se pueden servir en tacos, quesadillas, con huevo revuelto, capeados o rellenos de queso.

Los gulambos son otra delicia de la gastronomía típica mexicana./Imagen Museo Nacional de las Culturas Facebook

Flor de Jamaica

La jamaica tiene sus orígenes en África, pero se ha convertido en un elemento tradicional de nuestra cultura. Además de ser uno de los sabores típicos de las aguas frescas, su flor sirve para acompañar diferentes platillos y le da un rico toque ácido a los sabores salados o picantes. Se puede servir en tacos con cebolla, ajo y jitomate picado o en tinga, guisada con chile guajillo, cebolla y epazote para acompañar al pollo o la carne deshebrada y también se prepara en quesadillas.

La jamaica no solo está presente en las aguas frescas./Imagen Jardín de Tabita Facebook

Flor de izote

Estas flores son blancas con un tono cremoso. También se les conoce como flores de yuca, flores de palma, chochas o cuaresmeñas porque se dan entre febrero y abril, en la época de Cuaresma. Son tradicionales en la cocina de México y Centroamérica y en El Salvador son consideradas como la flor nacional. Para prepararlas hay que limpiarlas y quitarles el centro. Van muy bien como relleno en pimientos morrones, en caldos, sopas y tortitas capeadas.

La flor de izote se da en la temporada de Cuaresma./Imagen Belleza para tu Retina Facebook

Flor de colorín 

Conocidas también como pichocos, pemuches, machetitos, gasparitos, zompantles o flores de pitillo, estas flores rojas y alargadas crecen durante la primavera en el árbol del mismo nombre, nativo de México y Mesoamérica. Para prepararlas hay que quitarles el tallo y el pistilo y limpiarlas muy bien. Se sirven en tortitas mezcladas con huevo batido y queso, en huevo revuelto con cebolla y ajo, en sopa o para sazonar salsas de molcajete y frijoles.

La flor de colorín o zompantle también es un ingrediente ancestral./Imagen Huasteca de mi Corazón Facebook

Flor de cempasúchil

Es otra de las flores mexicanas más típicas. Su nombre original, cempoalxóchitl, significa “flor de veinte pétalos” y su color anaranjado era relacionado con el sol por las antiguas culturas. Famosa por crecer entre octubre y noviembre, durante la temporada de Día de Muertos, además de ser un adorno tradicional en las ofrendas, se puede preparar en salsas y moles para acompañar diferentes guisados, en crema, en té o en atole.

El cempasúchil es otra de las flores icónicas de nuestro país./Imagen Pexels

Cuachepil

Estas flores, también llamadas guachepiles o gallitos, son un ingrediente importante en la cocina tradicional de Oaxaca. Se consumen cocidas o fritas en caldos, con huevo, para acompañar los frijoles, en tamales y otros guisos típicos. Se caracterizan por su color amarillo brillante, su tamaño pequeño y por crecer en ramilletes en el árbol también llamado cuachepil o guachipelín, que crece en zonas tropicales y bosques secos.

El cuachepil es una pequeña flor amarilla muy valorada en Oaxaca./Imagen La Sandunga Oaxaqueña Facebook

Dalia

Conocida como la Flor Nacional mexicana desde 1963 y llamada acocoxóchitl en tiempos prehispánicos, los pétalos de esta flor pomposa y colorida sirven para darle sabores muy particulares a platillos como el ceviche de dalia y mango, a ensaladas, sopas, quesadillas y hasta postres como mermeladas, gelatinas, tartas y pasteles. También se usan para preparar tés, aguas frescas y para decorar cocteles modernos. Su sabor dulce, ácido o amargo depende del color de la flor. 

La Flor Nacional mexicana también le aporta su sabor a los platillos./Imagen Pexels

Caléndula

Esta flor no es de origen nacional, sino de la región del Mediterráneo y del sur de Europa. También se llama maravilla o clavel de oro y se usa como un sustituto del azafrán. Sirve para darle su toque aromático a ensaladas, sopas, arroces, guisos, tartas, tés y en jarabe para preparar cocteles. La caléndula es valorada por sus propiedades medicinales; ayuda a la cicatrización y alivia quemaduras, es un buen calmante y antiinflamatorio y es buena para la salud digestiva. A veces es confundida con el cempasúchil por su color y pertenece a la misma familia.

La caléndula es muy parecida a la flor de cempasúchil./Imagen Las Cuatro Estaciones – Cocina Salvaje Facebook

Bugambilia

Es otra flor no endémica de nuestro país, sino nativa de Sudamérica, pero hoy la encontramos adornando las calles y jardines de todo México. Como infusión sirve para aliviar las enfermedades respiratorias. Sus “pétalos” de un característico color magenta más bien son hojas que adquieren ese color especial y se llaman brácteas, pues sus flores verdaderas son blancas y pequeñas. Esas brácteas sirven para darle un sabor muy particular a ensaladas, arroces y salsas, decorar pasteles y preparar jarabes. También son ricas en tés y aguas frescas.

La bugambilia no es mexicana pero ya forma parte de nuestra cultura./Imagen Pexels

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