Lo que necesitas saber:

La ceiba es el árbol más venerado por las culturas mayas. Es una especie enigmática llena de simbolismos que alcanza hasta los 70 metros de altura.

Sagrada para los mayas y presente en buena parte del territorio mexicano, la ceiba es un árbol muy particular que guarda una historia fascinante (y unas espinas que sorprenden a más de uno). Es parte importante de la mitología maya, en la que se le considera como un elemento sagrado de la naturaleza y es venerado en toda Mesoamérica. Posee importantes propiedades medicinales, además de darle un toque muy particular al paisaje.

Estos árboles son únicos en su tipo./Imagen Museo de Sitio del Bosque de Chapultepec Facebook

Es uno de los árboles más importantes de la América tropical, conocido también como el “árbol de la vida”. Muchos pueblos y comunidades de la antigüedad se fundaron alrededor de una ceiba, a la que consideraban como centro ceremonial, guía espiritual y ente protector. Además, su copa sirve de hogar a aves, reptiles, insectos, ardillas y monos.

Son considerados como sagrados por las antiguas culturas mesoamericanas./Imagen gob.mx

En México existen diferentes especies de ceibas. Cuando son jóvenes, su tronco desarrolla una armadura a base de espinas que sirve para protegerlas de los animales herbívoros y otros depredadores, pero ya que son árboles adultos y alcanzan su altura máxima pierden esta protección y su tronco luce liso y de un color grisáceo. Aquí te contamos lo que las hace un árbol tan particular.

La naturaleza de las ceibas

Las ceibas llegan a alcanzar entre 20 y hasta 70 metros de altura y habitan principalmente en el sureste de México, en estados como Chiapas, Tabasco, Yucatán, Campeche y Quintana Roo, pero también las encontramos en las selvas y bosques de otros lugares como Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Colima, San Luis Potosí, Morelos y Michoacán.

Sus grandes raíces las protegen del viento./Imagen Ética Ecológica Facebook

Su naturaleza es de ambiente húmedo y cálido y crecen cerca de ríos y cenotes. Las ceibas adultas desarrollan troncos enormes, ramas de hasta 20 metros de largo y raíces que sobresalen del suelo y les sirven como pilares de soporte para resistir los suelos húmedos y los vientos fuertes.

En Tepoztlán se hacen artesanías con sus espinas./Imagen Secretaría de Cultura Morelos Facebook

En lugares como Oaxaca y Morelos también se les conoce como ceibo o pochote y su madera suave sirve para hacer artesanías como esculturas y máscaras tradicionales. Los artesanos de Tepoztlán, en Morelos, elaboran pequeñas esculturas con sus espinas.

Sus propiedades

Como árbol medicinal, su corteza, hojas y tallos se pueden moler en una pasta para curar heridas y afecciones de la piel, y preparadas en té, alivian inflamaciones y calman dolores estomacales y reumáticos. Sus flores también alivian la piel y curan problemas digestivos, mientras que su resina también se usa contra infecciones y malestares intestinales. De sus semillas se extrae un aceite para hacer jabones artesanales.

La ceiba tiene unas flores muy caractarísticas./Imagen Pexels

Las espinas características de su tronco son de gran curiosidad entre la comunidad científica y motivo de leyendas entre las antiguas culturas. Cubren su tronco y tienen una forma cónica, no son permanentes, ya que solo protegen al árbol mientras crece. Científicamente se les conoce como “aguijones”, ya que no son como las típicas espinas de los cactus.

La ceiba como símbolo cultural

Además de las selvas mexicanas, la ceiba también crece en países de Centro, Sudamérica y el Caribe como Guatemala (donde es el árbol nacional), Honduras, Nicaragua, Colombia, Venezuela, Cuba, Puerto Rico, Brasil y Argentina (donde se le conoce como “palo borracho”), entre otros. Tiene una gran importancia cultural y mítica en casi toda Mesoamérica, pero sus leyendas más famosas pertenecen a la cultura maya.

Para los mayas la ceiba es un ente protector que une el cielo y la tierra./Imagen Pexels

La ceiba es símbolo de unión, grandeza, bondad, vida y perpetuidad. Al ser un árbol majestuoso, recibía la adoración de las antiguas culturas, que le llevaban ofrendas de flores, miel, animales y otros objetos. Aun en la actualidad, para los mayas es un árbol divino que representa la unión de los tres planos cosmogónicos: sus ramas son el cielo, su tronco representa el plano terrenal y sus raíces son el inframundo.

Sus leyendas

Dentro del Popol Vuh, los dioses sembraron ceibas sagradas de diferentes colores en cada una de las esquinas del cosmos y una en el centro de estos rumbos. En sus raíces establecieron el reino de los muertos, en su base la tierra de los mortales y sus ramas era la morada de los dioses, mientras que en la cima de su copa permanecía el origen de las deidades en la forma del Quetzal celestial.

Estos árboles enormes son protagonistas de diferentes mitos y leyendas mayas./Imagen Pexels

En el Chilam Balam se habla sobre los poderes mágicos y curativos de este árbol. En estados como Veracruz, Tabasco y Chiapas se cuenta que los chaneques, unos duendecillos o espíritus elementales, habitan alrededor de las ceibas, los manantiales y las cuevas.

Mientras tanto, la leyenda de la diosa Xtabay de Yucatán, habla de un espectro nocturno que se oculta en las ceibas y seduce a los hombres perdidos o borrachos en la forma de una hermosa mujer que les causa la locura o la muerte. Según dicen, esta dama espectral se peina los largos cabellos con las espinas del árbol. 

Un hermoso y enigmático árbol mesoamericano

Además de ser un árbol legendario y muy particular por sus espinas o aguijones, la ceiba resulta impactante por su altura y su belleza natural, que se complementa con sus flores perfumadas de tonos blancos y rosados y su copa da sombra y frescura a los paseantes. Estos gigantes de la selva son todo un espectáculo y no es por nada que se convirtieran en un regalo divino para las culturas mesoamericanas.

Las espinas del árbol lo protegen durante su juventud./Imagen Santa Catalina Quieri, Oaxaca Facebook

Si quieres conocer estos árboles en su máximo esplendor, visita las regiones tropicales y las costas del sureste mexicano, así como las selvas del hemisferio sur americano. En la CDMX existen algunos ejemplares en zonas como Coyoacán, Canal Nacional, San Pedro de los Pinos y Polanco.

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