¿Por qué me intersa?
La vida en la Ciudad de México ocurre entre caos vial y semáforos que no sirven.
Los semáforos que vemos en cada esquina son parte fundamental de nuestra vida cotidiana; gracias a ellos, una capital con una vialidad tan compleja como la CDMX puede gestionar el movimiento de miles de coches, camiones, transporte público, peatones, bicicletas y motos. Y aunque su función es vital, hay algunos que son en realidad un fastidio, una pérdida de tiempo y hasta el motivo de accidentes.
En la Ciudad de México existen poco más de 34,700 mil semáforos de distintos tipos ubicados en 4,300 cruces viales. Cada dispositivo está instalado en las intersecciones, se acompaña de cámaras y está sincronizado matemáticamente para que los vehículos fluyan sin problema y para que los conductores y caminantes puedan coexistir sin mayores dificultades.
La historia de los semáforos en la CDMX corre a la par de la llegada del desarrollo a la ciudad. Hace un siglo el tráfico se controlaba por gestos y ademanes; sin embargo, gracias a la llegada masiva de coches y tranvías eléctricos, en 1932 se instaló el primer artefacto de precaución. A diferencia de los de ahora, este era operado manualmente por un policía de tráfico.
Hoy en día, nuestros semáforos son dignos de una megaciudad, usan tecnología digital y gestionan miles de interacciones; no obstante, esta ciudad es considerada la urbe con mayor problemática vial del mundo entero, lo que genera toda clase de problemas, incluso para las máquinas más avanzadas.
Pero empecemos por el principio…
¿Cómo funciona un semáforo?
Aunque parecen artefactos sencillos cuya única función consiste en cambiar de color, en realidad los semáforos son máquinas complejas que se encargan de controlar el tráfico de una ciudad, casi en su totalidad.
Funcionan como sistema de cambios específicos impulsado por sensores inteligentes, sensibles al movimiento, y gracias a la instalación estratégica de cámaras especiales que se encargan de verificar hacia dónde se mueven los coches, a qué dirección se dirigen los caminantes y sobre todo en qué puntos interactúan, la misión no es otra que garantizar la seguridad de todos los involucrados en el tráfico.
Actualmente, usan la inteligencia artificial para detectar la carga de tráfico por carril en tiempo real. Este mecanismo es autónomo, lo que permite que el semáforo cambie de colores según el tráfico y se eviten accidentes.
¿Por qué rojo, amarillo y verde?
La razón por la que tienen tres colores se remonta a inicios del siglo XX, cuando las primeras señales de tráfico se utilizaron para regular el creciente número de automóviles en las calles.
Los tonos no son seleccionados al azar, sino por su subtexto. El rojo se usó porque estaba asociado con el peligro; el amarillo o ámbar representaba moderación y por eso se escogió como símbolo de precaución; finalmente, el verde, relacionado con la naturaleza y la paz, era el color perfecto para dar paso y seguir adelante.
Los semáforos problemáticos de la CDMX
De acuerdo a la plataforma Sin Tráfico, en la CDMX cruzar un semáforo puede tardar hasta cuatro veces más de tiempo en al menos 50 cruceros de la capital. Y es que, en teoría, atravesar estas interacciones solo debería tomar entre uno o dos minutos, pero en las horas pico este número crece hasta 400% y el vehículo se puede quedar de 8 a 15 minutos en un cruce.
Este fenómeno chilango sucede por múltiples razones; la más problemática sugiere que los semáforos están centrados casi absolutamente en los vehículos. De todos los dispositivos que hay en la ciudad, solo el 30% son peatonales y menos del 3% para ciclistas.
Por otro lado, en una ciudad tan grande como esta coexisten varios problemas al mismo tiempo. Por un lado, mientras en algunas alcaldías se da el robo de cables de cobre, en otras los semáforos sufren los estragos del considerable aumento de coches en la CDMX; en 2025 se registraron en la ciudad casi 4 mil accidentes viales relacionados con dispositivos descompuestos.
¿Cuáles son los semáforos más problemáticos en la CDMX?
Como se mencionó anteriormente, casi todos los semáforos de la ciudad sirven y funcionan plenamente; sin embargo, algunos o están mal ubicados o no están bien programados, lo que se traduce en un caos vial sin precedentes. Aquí una pequeña lista que incluye algunos de los más problemáticos de la capital.
Avenida Universidad y Miguel Ángel de Quevedo
Este semáforo tarda hasta 124 segundos en cambiar, mientras los peatones tienen apenas 17 segundos para cruzar.
Avenida Ignacio Zaragoza y Circuito Interior
El paso elevado, la enorme cantidad de bifurcaciones y el tráfico cargado en horas pico generan que la luz roja permanezca prendida más de lo habitual; esto propicia largas filas.
Fray Servando y Boulevard Puerto Aéreo
Considerado por la Secretaría de Movilidad como el cruce más peligroso de la capital, en esta zona los semáforos no están sincronizados. De un lado duran una eternidad, lo que genera que muchos conductores se lo salten, y del otro solo 30 segundos.
Anillos Periférico e Insurgentes Sur
Conectar las dos avenidas más largas de la CDMX es todo un reto, entre otras cosas porque, si un semáforo falla por lo que sea, un embotellamiento de proporciones apocalípticas está garantizado.
***Pequeña advertencia Si detectas un semáforo que no sirve, no olvides reportarlo a la App CDMX o llamando directamente a Locatel al *0311.
