Lo que necesitas saber:
El uso de celulares y otros dispositivos personales es de lo más común en la actualidad. La propuesta de prohibir su uso en las escuelas de educación básica está puesta sobre la mesa.
En la actualidad los dispositivos digitales están al alcance de todos. Recientemente, muchos papás han expresado su preocupación por la cantidad de tiempo que los niños y adolescentes pasan frente a las pantallas y las autoridades ya hablan de prohibir el uso de celulares y otros aparatos en las escuelas. Pero, ¿qué dicen los especialistas al respecto? y, ¿esta medida podría ayudar a los estudiantes a prestar más atención a la hora de clases?
Primero le tocó a la comida chatarra. En marzo de 2025 quedó prohibida la venta de productos con altos contenidos de grasas, azúcares y sodio, todo a favor de una vida más saludable para los estudiantes. Con esto, las golosinas cambiaron por frutas, verduras, aguas naturales y otros alimentos sanos para combatir la obesidad y sus problemas relacionados, tan comunes en nuestro país.
Ahora le puede tocar a todos estos aparatos tecnológicos que ya son comunes en nuestra vida diaria y que de cierta manera, sí nos apartan de nuestras vidas sociales tradicionales, además de ser pretexto para distraer a niños, niñas y adolescentes a la hora del estudio. La propuesta está sobre la mesa, y aunque algunos expertos opinan que las prohibiciones no son muy prácticas, esta medida podría favorecer a nuestro sistema educativo.
¿Una medida necesaria?
Esta propuesta ya se había dado anteriormente. De hecho, las escuelas del estado de Querétaro ya la pusieron en práctica. Ahora está en discusión en la agenda legislativa, ya que el Partido del Trabajo (PT) impulsa una nueva reforma a la Ley General de Educación para que teléfonos celulares, tablets, relojes inteligentes y otros dispositivos móviles personales queden prohibidos para los estudiantes de educación básica durante las horas de clase.
Todo esto para evitar las distracciones, fortalecer la convivencia en las aulas y evitar el ciberacoso y el bullying. La medida contempla excepciones, como los casos de emergencia o los de necesidades educativas especiales. La nueva ley permitiría que el personal docente retirara los dispositivos de los estudiantes durante el horario escolar, para devolverlos al final de la jornada.
En el caso de Querétaro, cada una de las escuelas estableció sus propios filtros, haciendo que los dispositivos de estudiantes menores de 18 años no entren a los salones de clases. La realidad es que, en promedio, los niños llegan a pasar 5 horas ante las pantallas y querámoslo o no, esto los aleja de actividades más sanas, la convivencia y la comunicación familiar.
La opinión de los padres y los expertos
El uso indiscriminado de celulares y otros dispositivos se ha vuelto una cuestión delicada. Tiene un impacto negativo en la atención y la convivencia escolar. Entre los padres existen grupos que promueven esta prohibición y un entorno “libre de tecnología”. Y tanto padres como expertos y personal docente, opinan que el uso de estos aparatos en escuelas es un obstáculo para el aprendizaje y disminuyen la capacidad de atención y concentración.
Algunos expertos de México y otros países señalan que incluso su uso sin control puede llegar a afectar el desarrollo cerebral, pues las primeras dos décadas de vida son importantes para este órgano vital. Hay estudios que indican que a los jóvenes les toma hasta 20 minutos volver a concentrarse después de revisar sus redes sociales y también se habla sobre la dependencia psicológica a permanecer conectados.
El uso continuo de smartphones y otros dispositivos digitales puede generar adicción y estrés, falta de sueño, depresión y otros cambios negativos en la conducta; los niños y los más jóvenes no están exentos de estos padecimientos. Por ahora, la propuesta está en el aire y hasta cierto punto tiene razón. Cuando no usábamos celulares no podíamos jugar, hojear revistas o pasarnos recaditos dentro del salón de clases.
Algunas conclusiones
Todos estos dispositivos son herramientas útiles, pero la verdad es que sí debemos moderar su uso y sobre todo entre la gente más joven. No es lo mismo una tarde de paseo por el parque o el museo, que horas y horas de videojuegos, chats, notificaciones constantes, algo de desinformación y hasta acoso.
Si para nosotros el uso de smartphones se ha vuelto algo de todos los días, para las nuevas generaciones actuales es algo casi inherente, y como bien sabemos, los mayores debemos moderar el tiempo del uso de dispositivos entre los niños y jóvenes, supervisarlos, educarlos sobre la privacidad y la comunicación con desconocidos y dar el buen ejemplo.
